Golpe a la democracia en Egipto ¿La experiencia de Argelia o el ejemplo de Turquía?

El pasado 12 de agosto, el entonces recién elegido presidente egipcio, Mohamad Morsi, sorprendió a todos con un movimiento inusitado que parecía multiplicar su poder y borrar las huellas del pasado que aún lastraban la incipiente revolución en Egipto. cheap albion silver asics gel kinsei 5 donna En un escueto pero contundente comunicado, anunciaba el cese del entonces jefe del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (SCAF, en sus siglas en inglés), el mariscal Hussein Tantawi. asics gel quantum 360 donna Él había sido un elemento esencial en el golpe de estado encubierto que, azuzado por el clamor y la indignación popular, había acabado un año antes con la dictadura de Hosni Mubarak, y uno de los tutores de una transición que ya en aquellos días avanzaba con enorme dificultad, lastrada por la creciente división del país y los anhelos indisimulados de poder de los Hermanos Musulmanes. Asics Gel Lyte 3 Baratas Cheap Nike Air Max Shoes UK La cúpula militar carecía de apoyo entre la población, que los observaba como una rémora del ayer más preocupada por asegurar los privilegios de la casta militar que de inducir un genuino tránsito a la democracia. asics gel kayano 21 męskie Sempiterno ministro de Defensa –fue nombrado por Mubarak en la década de los ochenta-, su presencia generaba incertidumbre entre las denominadas fuerzas progresistas y oprobio entre los islamistas, que recodaban el brutal papel que desempeñó el Ejército en la represión de la ola de terrorismo islámico que sacudió Egipto en los pasados noventa. La nota presidencial incluía otras dos bombas de profundidad que ahondaban la sensación de que Morsi y la cofradía apostaban fuerte para deshacerse de la sombra de una institución que se resistía a retirarse a sus cuarteles y ceder el poder. cheap albion gold La primera, la anulación de la orden constitucional impuesta por los militares semanas antes de la elección de Morsi, que limitaba los poderes de la presidencia y permitía al SCAF intervenir en política en caso de “emergencia nacional”.

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  • air max pas cher La segunda, el nombramiento del general Abdel Fatah al-Sisi como ministro de Defensa y jefe de las Fuerzas Armadas. nike air max 1 hombre Jordan 4 Sale Al-Sisi, un hombre sin experiencia en combate, era entonces el general más joven del Ejército egipcio y se le consideraba afín a la Hermandad. A pesar de que las protestas volvían a repetirse en las calles, el viento parecía soplar a favor de los Hermanos Musulmanes. Running Asics Sneakers Habían ganado las elecciones presidenciales en un proceso democrático no exento de irregularidades y la principal amenaza, los militares, que ya una vez, en la “malhadada” década de los cincuenta, le habían “traicionado”, aparentemente estaban bajo control.

    Diez meses después, el propio Al-Sisi ha depuesto a Morsi y llevado la revuelta egipcia a la casilla de salida. Un retorno a los días del alzamiento contra el presidente Mubarak que desde una perspectiva optimista puede entenderse como un regreso al futuro, pero que guarda también una componente altamente peligrosa y muy alarmente que habla de sangre y odio fratricida. cheap albion gold Una segunda oportunidad para un proceso de transición fallido, víctima del apresuramiento, la improvisación y la codicia de los Hermanos Musulmanes que, divididos y desorientados, no supieron ocultar ambiciones y se lanzaron a una descarada apropiación del poder que puso en guardia al Ejército y le obligó a volver a intervenir. A priori, y salvando las distancias, el derrumbe de Morsi recuerda el destino que sufrió Necmettin Erbakan, el primer ministro islamista de Turquía (1996-1997). nike air max 95 pas cher Hijo de un juez de la época otomana, fue despojado de su puesto por orden de los militares después de que estos lo acusaran de socavar la Constitución secular y de conspirar para minar el papel del Ejército, garante del estado laico. Años después, fue sustituido por el también islamista Recep Tayeb Erdogan, autor de una artera política de equilibrios que ha multiplicado la influencia de Turquía en el panorama internacional al tiempo que discretamente ha islamizado su sociedad.

    Pero también trae a la memoria la trágica situación que vivió Argelia en 1991, año en el que el presidente Chadli Benyedid también dio un autogolpe de estado contra la democracia para impedir el inminente triunfo en las urnas del Frente Islámico de Salvación (FIS) –afín ideológicamente a los Hermanos Musulmanes y que había arrasado en la primera vuelta de los comicios. Su acción –aplaudida por el silencio de la comunidad internacional- desató una ola de violencia y terrorismo a través de su brazo armado, El Ejército Islámico de Salvación. nike air max 1 ultra moire mujer La semana pasada, nada más producirse el golpe a la democracia, el nuevo inicio parecía esperanzador. Asido a su carácter castrense, Al-Sisi y el Ejército dieron un paso al frente y trataron de retornar de nuevo a sus cuarteles, cediendo el protagonismo al Poder Judicial, la institución egipcia mejor valorada por la población. fjallraven kanken backpack outlet Nike Air Max 1 męskie El ejército egipcio no ha regresado porque en realidad nunca se fue, pese a los esfuerzos de Morsi por anular su presencia. En su memoria sigue marcados a fuego el golpe de Estado de 1952, que le condujo a un poder que ejerce desde entonces. albion gold En aquel tiempo, también buscó el apoyo de la emergente cofradía y hubo de recular cuando esta trató de monopolizar el poder. Fjallraven Kanken No.2 El resultado es conocido: Gamal abdel Nasser impuso una dictadura militar y prohibió la actividad de los Hermanos Musulmanes, que en espacio de medio siglo se convirtió en la principal y mejor estructurada fuerza opositora, pese a su ilegalización. hogan scarpes outlet

    Al-Sisi y los militares entregaron el mando a Adly Mansour, un juez de 68 años bregado en la lucha por la independencia de la judicatura desde los años de Mubarak. Asics Gel Lyte 3 męskie Considerado un hombre reflexivo y conciliador, fue elegido presidente del Tribunal Constitucional Supremo de Egipto el pasado 30 de junio y ratificado por el propio Morsi en pleno inicio de las protestas en su contra. New Balance 577 damskie Su currículum le avala. Nacido en 1945, fue designado para formar parte de la citada corte en 1992, hecho que hace de él uno de los jueces más veteranos del país. Desde este tribunal, combatió a Mubarak en defensa de la independencia de la judicatura, con resultados dispares. Padeciendo siempre las maniobras del dictador para neutralizar su poder.

    La historia no ha sido muy diferente en el año en el que Morsi ha estado en el Gobierno. A lo largo de los últimos doce meses, las presiones para enmendar la Constitución y ajustarla a los deseos de la Hermandad han sido duras y constantes. Y siempre han llegado acompañadas de críticas y ataques contra los miembros del tribunal, incluido el propio Mansour. En diciembre, pasado, el coche de su predecesor, Maher al-Beheiry, fue rodeado por partidarios de los Hermanos Musulmanes que temían que la corte disolviese la Asamblea Constituyente.

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  • El nuevo plan de los generales incluía, sin embargo, un error de cálculo. chaussures nike pas cher Con Mansour en la cabeza política, su intención era conceder la gestión del país al premio Nobel de la Paz Mohamad al Baradai, el candidato que siempre quiso Estados Unidos y la comunidad internacional pero que despierta una gran inquina entre los islamistas y levanta las suspicacias de otros grupos de oposición. Baradai, que abandonó Egipto en 1993 para perseguir su luego brillante carrera en el Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA) es percibido entre la mayoría de sus compatriotas como un extraño, un oportunista que regateó la dictadura de Mubarak –con quien tuvo buenas relaciones- y que solo regresó al país cuando el tirano estaba exangüe, al borde del pedestal del que en 2011 fue despojado. Un político cobarde que entra y sale con asiduidad y facilidad de la embajada de Estados Unidos en El Cairo, “esclavo de su política imperialista”, como me comentaba este domingo un antiguo amigo egipcio. El Ejército, respaldado por Washington -con quien comparte una única preocupación: la estabilidad del país- creyó que era su hombre. air max pas cher pour homme Sin embargo, la simple mención de su nombre ha incendiado de nuevo las calles y azuzado una ira que camina firme hacia el odio en el seno de una sociedad dividida y quebrada. La solución parece compleja, aunque la salida final puede ser tan fácil como preocupante: si el proceso político fracasa, el Ejército a la larga optará por la mano dura de otro general.

    En el campo islamista, el escenario es más pesimista. buy albion silver El fracaso de Morsi ha minado la ascendencia dentro de la hermandad de aquellos que apostaban por asumir el gobierno y avanzar al poder y revitalizado la tesis de quienes querían permanecer en un segundo plano, agudizando así las tradicionales diferencias internas. Scarpe Nike Italia albion silver Su penosa gestión y su política dubitativa ha producido, asimismo, enemigos en todos los frentes. Entre los laicos, por sus patosos intentos por islamizar la sociedad; y entre los islamistas porque esa islamización les parecía insuficiente. En las calles, la cofradía ha perdido igualmente crédito en favor de los movimientos más extremistas. Morsi asumió el poder con un programa que prometía visitar resurrección económica, seguridad y progreso; un año después, la economía boquea en la recesión, el paro ha aumentado, los precios se han disparado y la inseguridad –tanto financiera, como jurídica o callejera- no cesa. La decepción está encontrado consuelo entre los movimientos salafistas como el partido Al-Noor, que ya demostró su fuerza en las últimas elecciones y que parece en disposición de seguir creciendo. No obstante, sería imprudente enterrar definitivamente a los Hermanos Musulmanes. Aún es el movimiento mejor estructurado en Egipto, un andamiaje que en los últimos cincuenta años ha logrado superar pruebas tan duras como la ilegalización y la cárcel.

    El gobierno de Morsi ha sepultado, asimismo, la confianza que en él había depositado el Ejército,. new balance uomo misure Su decisión de nombrar gobernadores civiles en provincias tradicionalmente controladas por militares en la reserva colmó un vaso de una paciencia de una casta que no está dispuesta a perder sus muchas prebendas y privilegios. Muchos hablan de guerra civil, de escenario sirio. nike air max pas cher buy albion gold Fjallraven Kanken Rugzak No parece factible a corto plazo. Ni por la situación geoestratégica de Egipto ni por la composición de la sociedad. Lo que si parece posible es el estallido una cruenta oleada de terrorismo yihadista como la que estuvo a punto de hundir el país en la década de los pasados noventa y que segó la vida de cientos de personas. Canotte Mavericks Dallas Inquietantes destellos son ya visibles en zonas como la península del Sinaí. buy albion gold Un eventual resultado del que, de producirse, todos los actores de esta tragedia egipcia –incluida la comunidad internacional- serán, en mayor o menor medida, culpables.