Yemen: La puerta de las lamentaciones

Asomado al extremo sur de la península Arábiga, Bab al-Mandub es uno de esos accidentes de la geografía bendecidos por la naturaleza y malditos por la codicia de los hombres. Un azaroso estrecho de apenas una treintena de kilómetros en su parte más angosta en el que algunos antropólogos sitúan las primeras migraciones humanas, supuestamente ocurridas hace cuatro milenios, en tiempos del profeta bíblico Jacob. Asics Kinsei 4 damskie Aguas bravas y corrientes vivas que desde la excavación del canal de Suez, y a lo largo del siglo XX, ha agigantado la leyenda negra que le valió su funesto nombre: “Puerta de las Lamentaciones”. Según datos de 2010, cerca de 3,5 millones de barriles transitan a diario por este desfiladero que une el mar Rojo y el océano Índico, a orillas de dos de los países más pobres del mundo, Yibuti y Yemen.

El dominio de la vecina ciudad de Adén -y por tanto de este estratégico corredor marino-, es una de las múltiples aristas que componen el poliédrico conflicto fratricida que desde hace décadas asuela Yemen. Siempre lo ha sido en un territorio ensombrecida por el fragor de las armas desde que en 1968 -y tras una revuelta que azuzaron Egipto, Arabia Saudí y las potencias coloniales, en particular el Reino Unido- desapareciera el hasta entonces único imanato chií que el mundo conocía. Víctima de la guerra fría y de la avaricia de sus vecinos, la antigua “Arabia Feliz” se rasgó en dos estados: la República Árabe de Yemen, en el norte, durante años bajo la esfera del nasserismo y el socialismo árabe; y la República Democrática Popular del Yemen, secundada desde Riad. Una escisión cerrada en falso en mayo de 1990, fecha en la que, tras un arduo pulso tribal, el entonces presidente norteño, Alí Abdulá Saleh, fue designado jefe del nuevo estado unificado.

Casi medio siglo después, los Houtis -autoproclamados herederos de aquel derrocado imanato chiíta- han recuperado la capital, Sanaa, y asumido el control de Adén y de gran parte del territorio. Beneficiados por el colapso del Estado que supuso la mal denominada “primavera árabe”, durante los últimos tres años se han extendido sin apenas oposición desde sus tradicionales enclaves en las provincias septentrionales de Saada y Amran -limítrofes con Arabia Saudí-, como el grupo más fuerte y cohesionado de los varios que luchan en un conflicto más complejo que la simple -e interesada- rivalidad entre chiíes y suníes.

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  • Yemen está (inmerso) en un proceso de descomposición: entre los Houtis en el norte, y la coalición antihouti, más fuerte en el sur”, explica April Longley Alley, analista para la Península Arábiga del afamado centro de investigación Crisis Group. “Y en el sur, entre los grupos secesionistas y el creciente frente yihadista violento. Y desde fuera, por la implicación creciente de poderes como Arabia Saudí e Irán. Una guerra entre aliados, violencia sectaria, poder de las milicias y colapso del Estado son la receta de una desastrosa guerra civil de varios frentes”, enumera.

    Para conocer sus orígenes es necesario, sin embargo, retroceder al menos una década. En junio 2004, tribus aliadas y fuerzas leales al entonces presidente del país, Alí Abdula Saleh, trataron de arrestar -en vano- a Husein Badr al-Din al-Houthi, líder de esta corriente chií asentada en Yemen y uno de los señores tribales que se opusieron a la invasión anglo-estadounidense de Irak. Andrelton Simmons Baseball Jersey La acción -y posterior asesinato a manos el Ejército regular del pretendido nuevo imam- desencadenó seis cruentas guerras con el gobierno central que cesaron en febrero de 2010, con cientos de muertos en ambos bandos y varias cuentas por saldar. Más allá del conflicto político o religioso, el malestar en las provincias septentrionales tenía arraigadas raíces socio-económicas. En un país colocado entre los más depauperados del mundo, las zonas chiíes del norte eran un pozo de miseria, resquemor y desesperanza. Una región con significativas cifras de paro, escasez de servicios e ínfimas opciones de futuro, donde el tráfico de armas y el contrabando de todo tipo de productos eran las actividades más lucrativas.

    Razones que explican porque los Houthis se sumaron con ilusión a la revuelta popular contra el gobierno central que estalló un año más tarde, al rebufo del que después sería el crudo y sangriento invierno de los árabes.La transición, en Yemen, ha sido como las del resto de las revoluciones árabes, incluida la de aquí en Túnez”, denuncia Nessim, una joven que lideró en 2011 a sus compañeras de facultad en la avenida Habib Bourguiba, y que ahora lucha por que aquel anhelo de libertad no quede ensombrecido por quienes intentan agitar y aprovechar el fantasma de la inestabilidad para conservar sus vetustos privilegios. Boutique NikeNo han sido más que un pulso en el poder, entre las elites, en el que las necesidades del pueblo han quedado olvidadas. Ninguno de los problemas sociales o económicos se han solucionado, y el tema político tampoco ha cambiado en la dirección que la gente esperaba. Eso ha creado mucha frustración”, resalta.

    Pero no solo frustración en el caso del Yemen; también guerra y un odio confesional que antes apenas existía, fruto de la manipulación saudí del proceso de transición y de los extraños compañeros de cama surgidos en un conflicto de raigambre local que los países vecinos pretenden transformar en global para proyectar en él sus ambiciones particulares. Desbancado Abdula Saleh -a quien Arabia Saudí tendió una alfombra roja salpicada de víboras danzantes-, los diferentes grupos se implicaron -en mayor o menor medida- en un fallido proceso de diálogo nacional auspiciado por la ONU y liderado por el nuevo presidente, Abdel Rabo al-Mansur, el hombre de paja de Riad. nike donna El general, que durante años ejerció de vicepresidente y goza de cuantiosos negocios y privilegiadas relaciones con el ministerio saudí de Defensa, propuso en febrero de 2014 una solución salida del laboratorio de ideas de la Casa de Saud que sugería fragmentar el país en seis provincias federadas, con Sanaa como capital y fortaleza, propuesta que terminó de enervar a los Houthis.

    Apoyados en su sostenida y rápida expansión territorial hacia el sur en los años de transición, y decididos a no quedar una vez más relegados, los “herederos del Imam” redoblaron su presión militar y emprendieron el camino hacia la capital secundados por quien un día fuera su más enconado enemigo: aún influyente entre las tribus del norte y el sur del país, Alí Abdula Saleh prestó a los chiíes sus contactos y armas, confiando en la futura redención de su familia a través de su hijo y sucesor: Ahmed Alí Abdula Saleh. “El ex presidente tiene muchas cuentas pendientes que cobrar: con los saudíes, que maquinaron para despojarlo del poder, y contra Hadi, a quien considera un traidor. Fjallraven Kanken No.2 No se puede subestimar la influencia que él y su clan todavía poseen”, señala un diplomático árabe asentado en el norte de África. “Aún oiremos hablar mucho de Saleh y su familia”, insiste.

    En septiembre de 2014, hombres aún leales al ex mandatario abrieron las puertas de la capital a los Houthis: los zaydies -una de las tres ramas del chiísmo- asaltaron el palacio presidencial e hicieron prisionero a Hadi, quien se resistió a renunciar a sus poderes hasta enero de 2015. Un mes después, consiguió escapar a Adén, donde se retractó y denunció “el golpe de Estado” al tiempo que de intentaba consolidar una gran coalición en torno a su persona. De nuevo cercado por las tropas chiíes, a mediados de marzo huyó de nuevo, esta vez en barco a través de “la puerta de las lamentaciones”, rumbo a Arabia Saudí. La negociación nuclear entre Irán y Estados Unidos -facilitada por Omán- avanzaba aquellos días en la ciudad helvética de Lausanne para desmayo de Riad y la decrépita Casa de Saud no desaprovechó la ocasión para lanzar sus aviones de combate sobre la ciudad que vio nacer al general yemení y denunciar que el régimen de los ayatolá apoyaba y financiaba a “los rebeldes chiítas”.

    Los Houthis son menos dependientes de Irán de lo que lo es Hadi de Arabia Saudí”, advierte Crisis Group. nike air max heren Un argumento, el de la forzada internacionalización de un conflicto genuinamente interno, que comparten otros expertos en la región.

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  • Aunque chiíes, los Houthis pertenecen a una rama diferente a la que domina en Irán. New Balance Pas Cher Conocidos como “Ansar Allah” (los partidarios de Alá), entroncan con el zaydismo -una corriente que reconoce a cinco imames después de Alí, frente a los doce de los chiíes duodecimanos, mayoritarios en la antigua Persia y en el mundo-, y no son monolíticos.

    Surgidos en la década de los noventa con el afán de resucitar el imamato que durante más de un milenio gobernó el norte de Yemen, la ideología de su rama principal está más marcada por los escritos de Husein Fadlalá -uno de los referentes filosóficos del grupo chiíta libanés Hizbulá-, que por las lecturas de los grandes ayatolá en Irán o Irak. No se puede negar que el régimen de Teherán ha intensificado su protagonismo e influencia en los últimos años, como parte de su enconado conflicto político con Arabia Saudí, pero explicar el enfrentamiento como un episodio más en la batalla por el liderazgo del islam entre chiíes y suníes conduce a una imagen falseada de la realidad.

    El pulso entre los Houthis y la alianza forjada en torno a Hadi es la pugna más visible en Yemen, pero no la única. A su vera, otros grupos buscan resurgir de sus cenizas o mejorar sus dividendos. El colapso del gobierno central ha resucitado a los movimientos independentistas sureños, que añoran los tiempos de la República Democrática Popular del Yemen. Y acrecentado el poder y la ambición de tribus como la poderosa familia Al Ahmar, uno de cuyos miembros fue ejecutado por el desaparecido imam Ahmad bin Yahya. El clan Al Ahmar es un ejemplo de la complejidad que define a la sociedad yemení. Zaydies de origen, forman parte de la federación tribus unidas entorno al partido islamista moderado pro saudí Islah y disfrutan de estrechos lazos con Riad. Su fe en los dictados de la familia al Saud es, hasta la fecha, inquebrantable. air max

    Sin embargo, quien más parece fortalecerse es la rama de Al Qaida en Yemen, una de las más importantes de la organización terrorista internacional. nike air presto donna Presente desde finales de los noventa en las áreas del sureste del país -en particular en la empobrecida región de Hadramut- su influencia se ha extendido en los últimos meses, como demuestra el asalto a la cárcel de Mukalla, que permitió la fuga de unos 150 yihadistas. Maglia Larry Bird Scarpe Nike StoreEl desembarco de células del Estado Islámico en Yemen tiene que ver más con el pulso que ambos grupos mantienen que con el propio conflicto en Yemen”, explica una fuente de Inteligencia europea que prefiere no ser identificada. Fjallraven Kanken Sale ClassicEstá claro que existe una estrategia para forzar el enfrentamiento sectario como ha ocurrido en Irak y en Siria, del que al final solo sacan provecho el EI y Al Qaida”, explica la fuente, en referencia al atentado que semanas atrás segó la vida de 140 personas en un mezquita zaydí en Sanaa.

    Es un factor novedoso, muy peligroso, que puede llevar al país a un caos similar al que padecen sirios e iraquíes”, advierte, en una nación donde la convivencia entre chiíes zaydies -que suponen una tercera parte de los 25 millones de habitantes de Yemen- y suníes shafies ha prevalecido tradicionalmente sobre las innumerables guerras, en su mayoría de tinte político. Dejar que eso ocurra es azuzar y transformar un enfrentamiento cuyo futuro es fácil de adivinar. New Balance 997 damskie Basta mirar al norte, hacia Siria e Irak. hogan scarpes outlet nike sklep Allí Arabia Saudí e Irán también han proyectado la bruna sombra de sus lascivas ambiciones regionales, de su agotado modelo petrolero. Nick Chubb Jerseys Una avidez enfermiza que alimenta a los radicales, siembra el odio, crea Estados fallidos y riega de sangre y dolor la tierra.

    Los refugiados no huyen de la guerra

    Como cualquier otra mañana de oración, el viernes 25 de mayo de 2012 cerca de un centenar de fieles se acercaron a escuchar la jutba en la mezquita de Taldou, una de las barriadas del extrarradio de la ciudad suní siria de Houla. Concluidas las genuflexiones y musitadas las jaculatorias, una inesperada tormenta se desató. Desde posiciones vecinas, unidades de artillería del Ejército sirio comenzaron a abrir fuego sobre objetivos civiles en los barrios aledaños. No era la primera vez que su propio gobierno bombardeaba la ciudad. Pero vecinos consultados días después por periodistas y activistas de derechos humanos coincidieron en señalar que aquella soleada mañana de primavera la intensidad del ataque fue inusual. Según datos de la ONU, más de un centenar de personas perdieron la vida. La mayor parte de ellas, ancianos, mujeres y niños asesinados a sangre fría a manos de sicarios de la satrapía Al Asad, sabiha (matones) procedentes de aldeas de mayoría Alawi, una rama del Islam asociada al chiísmo, que aprovecharon la cobertura artillera para castigar a la población.

    La masacre, que el régimen militar sirio trató de adjudicar a facciones terroristas, despertó una ola de indignación mundial y enterró cualquier gramo de oportunidad que le restaba al desacreditado plan de paz de seis puntos que entonces impulsaba el enviado especial de la ONU para el conflicto en Siria y ex secretario general del organismo, Kofi Annan. Estados Unidos, el Reino Unido, Francia, Alemania y Canadá fueron los primeros países en expulsar a los embajadores y representantes diplomáticos de Damasco. mochilas kanken no.2 Una política de aislamiento del régimen sirio a la que enseguida se sumaron con más entusiasmo que cabeza otras naciones como España, Holanda e Italia, y de la que se distanciaron actores de relevancia en el región como Rusia e Irán. goedkope nike air max 2016 schoenen A partir de entonces, el discurso cambió. Annan y su plan de reconciliación fueron discretamente apartados y en las cancillerías de Washington, Berlín o Madrid dominaba una nueva consigna: ninguna solución incluye a Bachar al Asad.

    Consciente de que su posición se debilitaba, el denostado presidente sirio utilizó la matanza, por su parte, para asentar y consolidar los pilares de la estrategia que tres años después le permite mantenerse el poder y esbozar una sonrisa al observar que aquellos que en 2012 se disponían a sacrificarle en el altar de la ética, hoy vuelven a llamar a su puerta con esa ética escondida en busca de la solución a una crisis que hunde sus raíces en las ajadas y obsoletas ideas del siglo XX. Como le enseñó su ladino padre, Hafez al Asad, del que heredó el poder en el año 2000, Bachar se atrinchera tras la máxima “cuando la guerra sobreviene y la victoria es elusiva, la mejor opción es intentar sobrevivir”. Resistir a las presiones externas y a las intrigas palaciegas, conservar aliados sólidos y, sobre todo, aplicar el viejo principio político -tan habitual en Oriente Medio- de “gestión a través de crisis”. Es decir, generar problemas y erigirse al mismo tiempo en parte imprescindible de su solución.

    Bachar al Asad sobrevive. Avanzado 2015, y gracias en gran parte a la matanza de Houla, su mezquino régimen de terror y miseria moral es todavía el único poder real en Siria. Las distintas fuerzas rebeldes se mantienen divididas y ni siquiera han logrado establecer un bastión en el interior del país desde el que competir en jerarquía y legitimidad con el dictador. Real, y necesario. Cualquier sirio depende aún de las estructuras administrativas del Estado alawi para regular su vida. Tanto si lo que desea es renovar su pasaporte como registrar un nacimiento o defunción, vender una propiedad, cobrar una jubilación, indemnización, compensación, seguro o herencia. air max 2017 dames Incluso en ciudades virtualmente en manos de la oposición, como Idlib o Deir al Zour. En esta última, un pequeño barrio resiste desde julio las infructuosas acometidas de los soldados del grupo yihadista “Estado Islámico”. Cuando el atronador estruendo de la artillería descansa y el olor agrio de la pólvora pierde intensidad, vecinos bajo el puño de los radicales cruzan las líneas del frente para arreglar papeleo o cobrar salarios en las oficinas estatales antes de regresar a casa.

    El régimen es esencial también, aún, a la hora de garantizar los suministros de comida, agua y energía en gran parte de las zonas urbanas, aunque en teoría solo conserve el control directo de un 20 por ciento del territorio nacional. Y crucial para la subsistencia de muchas familias, tanto en las zonas que domina como en las áreas en combate: aunque ya no puedan acudir a su puesto de trabajo por haber quedado atrapados bajo el brazo rebelde o yihadista, el aparato administrativo sirio sigue pagando de forma regular los salarios y pensiones a sus funcionarios, una ardua tarea que ofrece la impresión de que, pese a la violencia y la penuria, el antiguo sistema persiste.

    Aliados nunca le han faltado. air max 1 femme Desde que las primeras protestas estallaran al socaire de los alzamientos en Túnez y Egipto, Bachar al Asad ha disfrutado del apoyo político, económico y militar de los dos socios tradicionales de su padre: Rusia e Irán. Unidos ante un enemigo común -Sadam Husein- el régimen de los ayatolá y la dictadura baazista sellaron un acuerdo de cooperación en 1987 que creó un eje chií -frente al suní liderado por Arabia Saudí y Egipto- y trocó el destino de la guerra civil en el Líbano. Aunque la colaboración entre Damasco y Teherán se remonta mucho más allá en el tiempo; está emparentada con la guerra fría, ha disfrutado siempre de la anuencia rusa y tiene consecuencias en el diseño actual de Oriente Medio. En 1978, meses antes de que el gran ayatolá Rujola Jomeini se apropiara de la revolución iraní y certificara la desaparición del que era el principal aliado de Estados Unidos en la región, guerrilleros persas que después fundarían la poderosa e influyente Guardia Revolucionaria desembarcaron en el sur de El Líbano para recibir instrucción bélica, previa escala en la antigua capital omeya. Casi cuatro décadas después, algunos de aquellos jóvenes iraníes, convertidos en experimentados oficiales de la temida fuerza Al Quds, brazo exterior de la Guardia Revolucionaria, gestionan bases en el interior de Siria y luchan junto a miembros del partido chiíta libanés Hizbulá en defensa de la dinastía amiga de los Al Asad.

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    El dictador cuenta, además, con el apoyo financiero y militar de Moscú. Tanto Rusia como Irán son los principales responsables de que las arcas del Estado sirio no se hayan vaciado y de que su Ejército conserve la capacidad de combate operativa con equipos modernos y munición suficiente. nike air max 90 goedkoop No solo le protegen con ayuda militar. El pasado julio, Irán abrió una línea de crédito a Siria por valor de mil millones de dólares para hacer frente a los subsidios y al pago de los salarios. Moscú, que ha mantenido una misma línea pensamiento durante toda la crisis y se erige ahora en uno de los actores más influyentes, ha implantado medidas similares. Gracias a ello, los mercados se mantienen surtidos y la libra siria apenas pierde valor. Una muestra de que la estrategia de ambos aliados no solo apuesta por la supervivencia del régimen, si no que pretende que ese régimen sea lo suficientemente fuerte como para imponer condiciones en una futura negociación. Dimitri Trenin, director del Centro Carniege en Moscu, lo resumía en una frase días atrás: “lo quieran o no, Estados Unidos y Rusia deberán cooperar en Siria”. Para muchos, una victoria diplomática más de Vladimir Putin.

    Yazid Sayigh, conocido analista palestino, advertía este septiembre en las páginas del diario árabe “Al Hayat” que estos anzuelos no garantizan la victoria, pero permiten al régimen comprar más tiempo para tratar de afianzarse en su debilidad. chaussures nike pas cher Esta perspectiva, que se agudizado con la reciente declaración del Kremlin de que se dispone a incrementar y mejorar su ayuda militar a Siria, ha causado que en Estados Unidos y otros países comiencen a alzarse voces críticas con la política de aislamiento. La semana pasada, senadores demócratas como Claire McCaskill o Jeanne Shaheen se preguntaron si no era tiempo de corregir el enfoque y abandonar la estrategia contra Al Asad en favor de combatir con más fuerza al Estado Islámico. Sus colegas Joe Manchin y Tim Kaine advirtieron, por su parte, del peligro que supondría, en la coyuntura actual, dejar un “vacío de poder” en la desmembrada Siria. Un giro político recibido con aplausos en Teherán, Moscú y Damasco.

    El tercer pilar, “la gestión a través de crisis”, también parece haberle dado sustanciosos frutos al oftalmólogo reconvertido en tirano. A mediados de 2012, con el Ejército sirio arrinconado en Latakia y los alrededores de Damasco, Bachar al Asad arriesgó a jugar la carta del miedo de occidente al yihadismo. Consciente del poder que comenzaba a atesorar el Estado Islámico, centró su estrategia en conservar los centros de poder vitales y dejó que los radicales avanzaran hacia las zonas controladas por la oposición. Más organizadas y mejor pertrechadas, las huestes fieles al autoproclamado califa ganaron rápidamente posiciones en tierras vecinas a la frontera con Turquía y en provincias bajo la esfera de las fuerzas rebeldes, como Alepo o Deir Ez Zour. Su empuje no solo dividió a la oposición. mochilas kanken baratas Sirvió también para importar la guerra de Irak a los campos de Siria e impulsar el conflicto fratricida entre los diferentes mentalidades salafistas. El resultado hoy es que no existe un poder alternativo a Bachar al Asad más allá del temido Estado Islámico, y la oposición ha devenido en un batiburrillo de grupos armados, cada uno con sus propios objetivos: desde movimientos laicos a señores de la guerra, desertores y yihadistas, unos vinculados a la red terrorista internacional Al Qaida y otros a los servicios secretos de Jordania, Arabia Saudí y el resto de monarquías absolutistas de la península Arábiga. Un caos que azuza los temores a que se haga realidad ese “vacío de poder” y sea aprovechado por la facción más fuerte a día de hoy en Siria, el EI.

    Argumentar, como han hecho algunos medios, que la crisis de los refugiados que asusta a Europa fue provocada por el régimen sirio es un acto de ignorancia. También lo es achacar su responsabilidad a Turquía o las autocracias del golfo Pérsico, aunque todos ellos compartan la culpa y se deba por ello exigirles responsabilidad -sobre todo a las últimas a la hora de asumir su cuota de absorción de refugiados-. Pero no se yerra al afirmar que la explosión migratoria ocurrida este verano entraba en los cálculos más optimistas de un régimen acorralado. Maglia LeBron James Los hombres, mujeres y niños que desde hace semana llegan en masa a las fronteras de la decepcionante Unión Europea no huyen de la guerra. De la guerra, ya huyeron la mayoría de ellos hace cuatro años. air max pas cher Tampoco huyen solo de las barbas intransigentes del Estados Islámico, si no de los barriles con pólvora que vomitan los aviones de guerra de quien es todavía su presidente; de la violencia ciega y vengativa de los sabiha que ensangrentaron Houla. Ahora de quien huyen es del hambre y de la miseria, de la falta de esperanza y del hastío tras cuatro años de olvido internacional y dolor físico en precarios campos de refugiados o en guetos. Huyen del confinamiento en tierra extraña -y en ocasiones hostil- y de la ausencia de futuro en el horizonte. Según la Asociación para la Solidaridad con los Refugiados, cerca de dos millones de sirios malviven en la actualidad en Turquía, 260.000 de ellos en tiendas de campaña o en barrios prefabricados. Solo en Estambul, y de acuerdo con las cifras del ministerio turco de Interior, viven 330.000 sirios, la mayoría de ellos llegados en los primeros años de conflicto. Ciudades como Gaziantep, con 220.000, y Hatay, con cerca de 190.000, acogen un número mayor de refugiados sirios del que Europa no se quiere repartir. Son estadísticas oficiales. Periodistas turcos aseguran que la cifra, en algunas de estas localidades, es muy superior.

    Muchos de los que se han instalado en las ciudades de frontera, como Hatay, se benefician del contrabando, en particular de gasolina y armas, pero también del estraperlo de alimentos y otros productos de primera necesidad, como las medicinas. Otros, los más pudientes, han abierto negocios y tratan de llevar una vida lo más normal posible. Y la gran mayoría intenta sobrevivir con trabajos precarios, explotados y mal pagados, situación que ya ha creado conflictos. O se abandona a la mendicidad -se calcula que solo en Estambul hay unos 3.000 mendigos sirios-. En un país con alto índice de paro, muchos turcos ven con indignación como los refgiados, que cobran menos y no exigen beneficios laborales, adquieren la mayor parte de los trabajos temporales en sectores como la agricultura y la construcción. Entre ellos hay médicos, enfermeros, ingenieros, administrativos, profesores, artistas o entrenadores de fútbol como Osama al Ghadab, el hombre al que salvó de la miseria la miserable zancadilla de una miserable reportera. Casi todos afrontan graves problemas de integración. La mayoría viven en guetos del extrarradio y no conocen la lengua del país. Son explotados y trabajan de sol a sol por un puñado de euros. Sin derechos y con miedo. En la mayoría de las poblaciones turcas se han registrado casos de violencia por parte de la población local contra “los sirios que nos roban el trabajo y el pan”. La sanidad es un lujo impensable, así como la educación. Estadísticas de organizaciones locales apuntan que la mayoría prefieren una solución que les permita regresar a casa que emigrar a Europa. Pero que si esa solución no llega, volverán a intentar una segunda huida.

    Osama vivió esta experiencia en Turquía y tuvo suerte. La mayor parte de sus compatriotas no. Tras huir por segunda vez, se han topado con una segunda barrera de inhumanidad, injusticia e incomprensión. Concertinas que sajan el derecho a la dignidad; bombardeos sobre su país que solo benefician a la industria armamentística y enquistan el conflicto; errores estratégicos, cálculos políticos, prepotencia y ahora, vuelta al diálogo con un sátrapa al que hace apenas tres años se pretendía enterrar. Apostar por los que garantizan mano dura, como en Egipto, para alejar -sin resolver- el problema de nuestras fronteras: la arcaica receta de un decrépito y fracasado sistema político internacional, hijo del colonialismo, el capitalismo y el comunismo que dominaron el agostado siglo XX, y que cada vez urge más transformar.

    Estado Islámico (año II): en el umbral, Bagdad

    Destruida la casi inexpugnable fortaleza de Alamut, bastión de la secta de los Hashasin, Hulagu Jan, nieto de Gengis Jan, y primer señor del Iljanato persa, ordenó a su mariscal de campo, Gao Jan, que pusiera rumbo a Bagdad, capital del débil y presuntuoso califa abbasí Al Mustasim. El invierno asomaba a las puertas de Mespotamia y el mercenario chino, como el resto de las tropas, anhelaba un pequeño receso en la orgía de campañas militares que le habían llevado a arrasar a los luros y a quebrar la numantina resistencia de los suicidas chiies. Pero era un guerrero disciplinado y ni siquiera osó preguntar. nike air max flyknit hombre Apenas dos meses después, el 29 de enero de 1257, los hombres a su mando levantaban un férreo cerco en torno a la que entonces todavía era el corazón del Islam.

    Afirman los cronistas de la época que fue la negativa del califa a enviar tropas de refuerzo al emergente señor lo que enervó al cruel Hulagú y precipitó su decisión de aniquilar la urbe. Air Jordan 6 Retro Pero lo cierto es que hacía más de una década que los janes, en su imparable avance hacia el oeste, ansiaban la conquista y sumisión de la llamada “ciudad de la paz”. Kanken 20L Más por el simbolismo que esta captura implicaba que por las riquezas que sus palacios pudieran todavía atesorar. Pese a su declive, Bagdad era aún la histórica sede del califato. La urbe que el egregio Al Mansur levantó a la vera de la legendaria Ctesifonte para glorificar sus victorias y perpetuar su recuerdo. nike air max pas cher La que hospedó las “mil y una noches” de Harum al Rashid, el vicario de Alá que sedujo el mundo. El lugar donde aún residía la legitimidad divina del poder terrenal que los mogoles despreciaban. Y destruirla se antojaba, en su mente, como la demostración más diáfana de su emergente supremacia.

    Más de 800 años después, las tropas del autoproclamado califa del siglo XXI han enarbolado sus zaínos blasones en las mismas tierras en las que Hülagu y su Ejercito comenzaron a levantar la empalizada, y a cavar el foso que quebrarían la resistencia del último de los abbasíes. zonnebrillen ray ban goedkoop Y con el mismo objetivo. Según vecinos que han logrado huir, la bandera del Estado Islámico (EI) ondea desde hace días en el edificio del gobierno de Ramadi, y sus soldados patrullan las calles, firmes y amenazantes, a apenas medio centenar de kilómetros de la antigua capital califal, ahora en poder de los “herejes” chíies y sus aliados occidentales. nike air max 2016 kopen

    Una noticia trascendental que ha pasado casi desapercibida en la prensa española, interesadamente atenta a casi todo de lo que sucede en la antigua Mesopotamia. La toma de Ramadi, umbral de acceso a Bagdad, comparte similitudes con la crucial -y también casi inadvertida- ocupación en 2012 de las localidades periféricas de Mosul, cuya conquista definitiva no solo permitió a Abu Bakr al Baghdadi y a sus secuaces llenar el tesoro, si no consolidar también su poder e influencia en el norte de Irak. Nike Air Max 1 męskie człrwone Braxton Miller College Jerseys Una operación militar larga, paciente y bien planificada, que combinó espectaculares acciones terroristas, tácticas de guerrilla maoista y estrategias de Ejército regular, y que concedió al EI su mayor triunfo hasta la fecha. Dos años de acoso y asedio que arrancaron con una serie de crueles y extremadamente cruentos atentados suicidas, que segaron la vida de decenas de personas y propalaron el pánico entre la población; prosiguieron con ataques individualizados, a la carta, obra de escuadrones de la muerte, que diezmaron las fuerzas de Seguridad locales, minaron su moral e hicieron que muchos de los oficiales optaran por la huida; y culminaron con una serie de precisos bombarderos artilleros que abrieron definitivamente las cancelas de la ciudad y permitieron a los soldados del nuevo califa tomar sus calles casi vacías, sin otros disparos que los tiros brindados al aire en señal de alegría.

    Mosul, ciudad en la que Al Baghdadi se autoproclamó califa, fue el segundo peldaño de una peligrosa y ambiciosa escalera que comenzó a urdirse en Raqqa -ciudad a la que Harum al Rashid trasladó su capital, harto de la humedad y el calor de la ciudad circular- y que desciende hacia el sur a través de localidades como Tikrit y Ramadi para aposentarse en Bagdad. Obsesionado con los símbolos del pasado, consciente de la legitimidad y los atributos casi divinos que el título de califa tiene en el acervo islámico suní, y del honor que significaría arrebatar a los chiíes y a los nuevos sarracenos la antigua capital de los califas abbasies, Al Baghdadi -que vive en permanente peregrinaje en un área romboidal cuyos vértices son Mosul, Raqqa, Tel Afar y Samarra- aspira a entrar en la ciudad de Al Mansur y reclamar así, desde el trono de Harum al Rashid, el cetro perdido del islam. Asics Aoldes

    A sus puertas no le espera un califa presuntuoso y frágil como Al Mustasim, manipulado y sometido a la voluntad de su pretorianos mamelucs. Matt Holliday Jersey Nike Air Max 1 Dames Si no la poderosa Guardia Revolucionaria iraní y los cuerpos de elite del movimiento chiíta libanés Hizbulá, apoyados por un endeble Ejercito iraquí y escuadrillas de cazabombarderos saudíes y estadounidenses. Canotta Golden State Warriors Hulagú apenas tardó tres semanas en destruir la histórica capital abbasida. Nike Air Max 2017 Dames blauw Nike Air Max 2017 Heren grijs El 5 de febrero de 1257 sus soldados ya dormían a la sombra de sus murallas y el 10 Al Mustasim bajaba las espadas. Nike Kyrie Irving adidas superstar donna Tres días más tarde, autorizó una bacanal de sangre y fuego que redujo a cenizas sus edificios y segó la vida de decenas de miles de personas, incluido el propio califa y su estirpe.

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  • Poco después, caerían a los pies de su desatada ambición Homs, Alepo, Hama y Damasco, hasta que los mamelucos egipcios pusieron freno a su codicia en la histórica batalla de Ayn Halut.

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  • Hasta ahora, Al Baghdadi -que ha añadido artificialmente el patronímico de la ciudad a su nombre- ha mostrado que la prisa no está entre quienes le acompañan.