Estado Islámico (año II): el puerto de Mos Eisley

A mediados de mayo, efectivos del servicio de aduanas del aeropuerto de Túnez interrogaron durante más de once horas a Walid al Qalib, ciudadano libio llegado a la capital norteafricana procedente de Turquía. El incidente, como otros muchos de la misma naturaleza, habría pasado desapercibido si su posterior detención y aprisionamiento no hubiera desatado una ola de arrestos de emigrantes económicos tunecinos en los alrededores de Trípoli. Emparentado con el ministro de Justicia del gobierno considerado rebelde establecido en la capital libia, Al Qalib respondió sí a dos de las preguntas del juez: una, que era líder de una de las katibas que integran “Fajr Libya” (Amanecer Libia), una plataforma de grupos armados, en su mayoría de ideología islamista, leales al citado Ejecutivo cesante; y dos, que mantenía lazos con la rama libia del autoproclamado Estado Islámico (EI), aunque su abogado, Wisem Said -que relató el encuentro a los periodistas- declinó revelar en qué grado.

Negó, sin embargo, las otras dos acusaciones que el togado levantó en su contra: que se dedicaba al tráfico de armas; y que su presencia en Túnez estaba relacionada con una práctica que desde hace meses tiene en vilo a gran parte de la comunidad libia exiliada en ese país: el intento de secuestro de una persona que desempeñó un cargo de responsabilidad durante la derrocada dictadura de Muamar al Gadafi. Sentado en un café de la capital, un miembro de los servicios de Inteligencia que prefirió no ser identificado, confirmó esa misma noche que la denuncia se sostenía en la declaración de un ciudadano tunecino afincado en Libia, donde trabajaba como herrero. Este último aseguraba que Al Qalib le había chantajeado para que le proporcionara información sobre algunos de los cientos de “gadafistas” que habitan en la capital y poblaciones aledañas como Cartago y La Marsa. Y que el miliciano utilizaba después esos detalles para perseguir y retener en “campos de internamiento” a los familiares de muchos de ellos. Una versión que refutó sin paliativos el abogado: “Mi cliente solo ha venido aquí, como muchos otros libios, por razones médicas”, afirmó.

El incidente y la polémica han dejado al descubierto las complejas relaciones que mantienen Libia y Túnez y el peligro que supone su porosa frontera. Por el paso de Ras Jdir transitan a diario miles de personas en las dos direcciones: tunecinos que buscan el trabajo que no hallan en su tierra y libios que dejaron hogares y negocios atrás, y que años después tratan de conservarlos o recuperarlos. Pero también, matureros de todo pelaje: desde comerciantes dedicados al estraperlo a contrabandistas que se enriquecen con la compraventa de armas y la desesperanzada miseria de aquellos que arriesgan su vida en las pateras. Entre ellos, se camuflan cientos de yihadistas que circulan con aparente libertad a través del Sahel, desde Mali a Mauritania y Marruecos, rumbo a Oriente Medio, y que tienen en las montañas de Chambi, un agreste área de la frontera entre Túnez y Argelia convertida en zona de combate desde 2011, uno de sus principales puntos de encuentro y escala. Fuentes de Inteligencia admiten que muchos de los que parten a la yihad lo hacen en vuelos que aterrizan en Estambul o en Ankara, y que la mayoría de los tunecinos que regresan -según los expertos, Túnez es el primer “exportador mundial” de yihadistas al EI, con más de tres mil voluntarios- se refugian en ese área; otros se aventuran a cruzar la frontera este para sumarse a la rama libia del EI, donde suelen asumir puestos de mando.

Y ha puesto de relieve, asimismo, el papel protagonista que ha adquirido el territorio turco -desde el que voló Al Qalib-, en el incesante y creciente trasiego de yihadistas que se desplazan por el Mediterráneo. Asentado en las ciudades de Raqqa y Mosul, con la guerra empujada hacia los territorios de la periferia, el Estado Islámico asemeja un enorme panal de rica miel que atrae radicales de todo el mundo, principalmente de las repúblicas ex soviéticas, la península Arábiga, Oriente Medio, el norte de Africa y la propia Europa. adidas zx 750 donna Hombres y mujeres movidos por la frustración, la falta de integración o el simple idealismo que en muchos casos convergen en el corazón del antiguo imperio otomano, cuya frontera meridional ha devenido en algo parecido al mítico puerto espacial de Mos Eisley. Un especie de territorio sin ley en el que pululan traficantes de toda cañala, espías de numerosos países -incluidos los del propio Estado Islámico-, intermediarios de empresas armamentísticas, reclutadores, mercenarios, proxenetas, capos de la mafia y otros sujetos sin escrúpulos que contribuyen a engrasar la maquinaria que alimenta las ambiciones de Abu Baqr al Baghdadi y sus secuaces.

“Las críticas hacia Turquía son injustas”, rebate el periodista local Ayse Sahin, para quien su gobierno supone la primera barrera en la lucha global contra el EI. “Pese a la poca colaboración (que recibe de) parte de los servicios de Inteligencia de sus aliados, Turquía sigue arrestando y deportando a los combatientes extranjeros que vienen del Oeste, y que llegan para sumarse a las filas de Siria e Irak, países en guerra”, denunciaba en un encendido artículo -cerca de 1.100 deportados de 74 países en los últimos meses, según su cálculos. Una queja que no comparten diplomáticos y agentes occidentales, que en privado insisten en que si Ankara optara por aplicar una política de control de fronteras más estricta, el EI –que llena sus arcas con el contrabando de petróleo y el comercio a ambos lados de la divisoria– perdería gran parte de sus recursos y fortalezas. “Quizá desde las cancillerías europeas, y desde Estados Unidos, se debería exigir más a un país que a la postre pertenece a la OTAN y que durante años se ha postulado como socio de la UE”, señalan.

Las razones, sin embargo, se antojan más complejas y enraízan con la transformación que Turquía ha sufrido en su modelo de gobierno tras la llegada al poder del islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP). Desde que en 2002 ganara las elecciones generales turcas, la formación tutelada por Recep Tayib Erdogan ha socavado de forma sostenida la trascedencia de las Fuerzas Armadas -bastión del laicismo en el país-, en favor de la Organización Nacional de Inteligencia, al mando ahora de la seguridad del Estado. Considerado uno de los ejércitos más grandes de la región, ha sido empujado hacia la irrelevancia política desde que en 2007, y con la excusa de que preparaba un golpe de Estado, el Ejecutivo fomentara una campaña judicial de hostigamiento que en los tres años siguientes permitió el encarcelamiento de cientos de veteranos oficiales y de numerosos líderes políticos considerados “laicos liberales”. En 2011, al tiempo que la guerra civil estallaba en Siria, la decisión del alto mando de dimitir en masa confirmó la supremacía que el AKP y Erdogan ansiaban.

Es mismo año, el Gobierno se embarcó en una segunda aventura que multiplicó el resentimiento de la, a pesar de todo, todavía influyente cúpula militar. Tras treinta años de conflicto y miles de muertos sobre el terreno – la mayor parte de ellos soldados y oficiales de las Fuerzas Armadas- Erdogan abrió una vía de diálogo y entendimiento con el movimiento separatista kurdo, y en particular con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), a cuyo brazo armado se le atribuyen decenas de atentados contra objetivos castrenses. El proceso de paz -aún en marcha- dilató la brecha entre civiles y militares, religiosos y laicos, que dieron la espalda al presidente cuando este, embarrado en la cenagal sirio -que ha obligado a más de un millón y medio de sirios a buscar refugio en Turquía-, quiso recurrir a sus medios y recuperar su maestría sobre el terreno, sus contactos, y sobre todo su confianza. new balance 737 damskie “En estos años de conflicto, los servicios secretos turcos no han dado la talla. Carecen del conocimiento necesario y han cometido fallos importantes, en especial en sus relaciones con los rebeldes sirios. nike buty męskie Muchos colegas se quejan de que en demasiadas ocasiones no se sabe muy bien de que lado están”, explica una fuente de Inteligencia con experiencia en la región.

Los militares turcos desconfían, asimismo, del acercamiento de Erdogan al gobierno autónomo kurdo en Irak y su relación con los kurdos sirios. Fjallraven Kanken No.2 Y parecen poco dispuestos a unir sus armas a las de los Peshmerga y sus colegas sirios para enfangarse en una guerra contra el Estado Islámico y el régimen de Bachar al Asad en la que tienen más que perder que ganar.

Erdogan, preocupado sobre todo por su supervivencia política, actúa desde hace meses en clave electoral. Asido al poder desde que hace casi tres lustros, presenta por vez primera signos de fragilidad popular.

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  • Las encuestas vaticinan una victoria menor en los comicios previstos para el próximo siete de junio, y el hombre que revitalizó el islamismo, acotó el laicismo y sedujo al rudo nacionalismo kurdo confiaba en que el pueblo marginado de las montañas al que regaló guiños durante los últimos cuatro años recompensara su buena voluntad y contribuyera a paliar el desencanto que ha causado la incipiente crisis económica. Sin embargo, estos concurren a las elecciones por primera vez bajo las siglas del Partido Popular Democrático (HDP), y los sondeos apuntan a que podría lograr el diez por ciento necesario de los votos para tener representación propia en el Parlamento. Una posibilidad que desde hace semanas espanta a Erdogan, que también por primera vez atisba el vértigo irracional que sienten en la derrota aquellos que solo codician el poder. asics gel nimbus 14 uomo “Se dice que los kurdos favorables al AKP, incluidos los devotos musulmanes, se están marchando en masa al HDP. Las denuncias de que el gobierno apoyó en un principio al Estado Islámico en contra de los kurdos sirios en la batalla de Kobane es una de las razones”, apuntaba esta semana la periodista Amberin Zaman.

    La veleidosa y frágil política de Erdogan respecto a la crisis Siria y la emergencia del EI son otras de las causas del desplome de popularidad del actual presidente. Asics Gel Lyte 3 Pas Cher Presentado por los expertos como el posible modelo de Estado futuro durante las después fallidas primaveras árabes, la ambigüedad ha minado el prestigio y la influencia de Turquía en la región, superada y ensombrecida por Irán, Arabia Saudí e incluso Qatar y Emiratos Árabes Unidos. Un severo varapalo para un pueblo que hace apenas una década tenía a Bruselas llamando insistentemente a su puerta, era capaz de decir “no” a los planes estadounidenses de invadir Irak desde su territorio, sentía aún vivo el orgullo de ser el heredero de un gran imperio y que ahora ve como “esos árabes” a los que siempre consideró inferiores mueven armas y resortes políticos a escasos kilómetros de su frontera sur.

    El insistente apoyo de Turquía al cambio de régimen en Siria ha sorprendido. Los rebeldes sirios de toda condición, incluidos los militantes islamistas del Ahrar al-Sham, viven en libertad en lugares como Urfa, Hatay y Gaziantep”, explica Zaman. Joe Flacco Ravens Jerseys “Y aunque el gobierno ha estrechado la seguridad a lo largo de los 900 kilómetros de frontera con Siria, los milicianos del ISIS continúan usando Turquía como ruta de tránsito para nuevos reclutas”. Un camino que transitan sin descanso y escasos obstáculos hombres oscuros como Al Qalib, y que se asemeja a los angostos callejones que Luke Skywalker y Obi-Wan Kenobi tuvieron que cruzar para contratar a Han Solo en una sórdida y peligrosa cantina del planeta Tatooine.

    Atentado en París: ¿Y si miramos al Golfo?

    El viernes 13 de noviembre de 2015, la localidad tunecina de Sidi Bouzid, cuna de las ahora atribuladas “primaveras árabes”, fue testigo de un suceso devastador. Prendida ya la luz del ocaso, un joven pastor de apenas 14 años apareció en sus calles con la cabeza de otro adolescente colgada de la mano. Aseguran los testigos que le vieron deambular que era incapaz de articular palabra y que su mirada proyectaba un infinito vacío, un dolor abisal y desgarrador. Solo cuando el pánico dejó de atenazar su alma, pudo contar que tres hombres, armados con pistolas y machetes, les sorprendieron en la loma en la que pastoreaba ganado con su primo. Les zarandearon, les golpearon, les ataron de pies y manos, y tras acusarles de herejes, sajaron la cabeza de su compañero.

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  • Nike Air Max Norge Nettbutikk Sko Después se la entregaron y le dijeron que si en algo apreciaba su vida, debía de ejecutar la misión que le iban a encomendar: debía llevarla y entregarla a su padres como señal de aviso para todos aquellos que colaboran con la Guardia Nacional tunecina en la lucha que desde 2011 libra con elementos yihadistas en las montañas de Kasserine, un agreste área de unos 100 kilómetros cuadrados de extensión en la frontera con Argelia que ha devenido en centro de control, instrucción y adoctrinamiento de radicales provenientes de todos los rincones del Sahel.

    Desplomada la noche, la barbarie había quedado sepultada en los informativos por el peso de una masacre igual de atroz. Casi al tiempo que los padres del adolescente decapitado guardaban la cabeza de su hijo en la nevera en espera del forense, al menos ocho jóvenes esparcían el terror y la muerte en París en nombre de la herejía que predica la organización yihadista Estado Islámico. Al hilo del horror, las declaraciones, los debates y los análisis apresurados, hijos de la inmediatez y el congojo. “Primer atentado del Daesh en Europa”; “cambio de las tácticas del Daesh” fueron dos de los que más fama disfrutaron. Adidas Scarpe Uomo New Balance Pas Cher Junto a un mantra iterado: “Seguridad, más seguridad”.

    El brutal atentado en París tiene varios motivos, un contexto, y sobre todo, un origen que se debe combatir y tener siempre presente si la pretensión es diseñar un mundo más justo y seguro. El siete de enero de este mismo año, dos hombres armados sembraron igualmente el miedo en la capital de la luz con un atentado similar en nombre la misma interpretación desviada y herética del Islam que aplica el Estado Islámico. cheap albion gold Armados con fusiles, penetraron en la sede del semanario satírico “Charlie Hebdo” y asesinaron a tiros a once personas.

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  • En su huida ajusticiaron a un policía y mataron a varias personas más en un supermercado en el que se acantonaron antes de abandonar este mundo. Aunque la acción fue reivindicada por la organización de Al Qaida en Yemen, la sombra del Estado Islámico siempre ha planeado sobre la masacre. cheap albion silver Las fronteras ideológicas y estratégicas entre ambas organizaciones rivales son cada vez más difusas. En demasiadas ocasiones, son antiguos miembros de la red que lideró Osama bin Laden los que ahora combaten del lado del autoproclamado califa Abu Bakr al Bagdadi. Al fin y al cabo, las dos germinaron de la misma semilla.

    Es el contexto, sin embargo, el que induce a pensar que la huella del Estado Islámico también se insinúa en el atentado de enero. buy albion silver En aquellos días, las fuerzas kurdas, apoyadas por la aviación estadounidense, apretaban su cerco sobre la estratégica ciudad de Kobane, y el Estado Islámico sufría para retener una posición que facilitaba sus relaciones comerciales con las mafias del sur de Turquía y simplificaba la entrada de pertrechos y combatientes extranjeros. Un centro logístico, parada y fonda de voluntarios llegados de lejos, que caería en manos kurdas apenas tres semanas después. Nike Air Max 2016 Heren En las horas previas al ataque en París, unidades de los Peshmerga estrechaban igualmente su asedio sobre la también estratégica localidad septentrional kurda de Sinjar. Su caída se produjo casi en el momento en el que las bombas aturdían la capital francesa; la nueva derrota del EI quedó así eclipsada, ahogada bajo la hosca detonación de las balas en uno de los corazones de la nunca mejor dicho “vieja Europa”.

    La respuesta de esa Europa ha sido desde entonces tan rancia como el adjetivo que la acompaña. Huston Street Baseball Jersey Tan ciega y visceral como la dañina ambición que domina la actual política rusa. Al grito de “es la guerra”, ha satisfecho la inmediata sed de venganza de sus gobernantes con duros -e ineficaces- bombardeos sobre la ciudad de Raqqa, considerada la capital del Estado Islámico en Siria. Canotte Memphis Grizzlies Y con la adopción de nuevas leyes más restrictivas -y de pactos para la galería-, que coartan la libertad y los derechos de los ciudadanos europeos, pero que de poco o nada sirven para persuadir a aquel que está dispuesto a entregar su insatisfecha vida por un pedazo de impostado de paraíso. Ganar la guerra contra el yihadismo que crece y se acuna en Oriente Medio, contra el racismo, la exclusión y la injusticia social que lo nutre en las ciudades europeas, demanda un cambio absoluto -y sin dilación- de las equivocadas políticas que han imperado en la geoestrategia mundial durante las últimas cuatro décadas.

    Exige acabar con el siglo XX -especialmente con su segunda mitad-, con el colonialismo, el imperialismo, el capitalismo y el comunismo que han facilitado dictaduras y extremismos que tanto dolor y muerte han infligido en las sociedades de Oriente Medio. Exige enterrar el Islam político que ha anclado a las sociedades musulmanas en la añoranza de un idílico pasado que nunca existió -sin dejarles si siquiera atisbar la modernidad y el futuro-, y superar el sentimiento de culpa asido a la II Guerra Mundial que aún atormenta Occidente, y que condiciona las relaciones con la región. Nike Air Max 2017 męskie cheap albion gold Y exige, sobre todo, asentar la solución de los problemas que afronta este tiempo nuevo en el que, quizá, sea el único pilar sólido que nos ha legado la pasada centuria: la declaración desarrollada de los derechos del hombre. Siempre será lícito debatir que forma de democracia es más efectiva. Si es preferible -si es más justa o no- la que incluye la ley de Hont o aquella en que verdaderamente un hombre es un voto. Pero jamás se podrá admitir discusión alguna sobre el respeto y los límites de los derechos humanos: estos deben ser el irrenunciable cimiento sobre el que construir todas las sociedades del mañana.

    El cambio mundial requiere, asimismo, rebuscar sin cortapisas en las raíces del conflicto. Raíces que irremediablemente se hunden en el golfo Pérsico y que están asidas a la principal de las herejías del Islam, aquella que está en el ADN tanto de países como Arabia Saudí, como de organizaciones del cariz de Al Qaida o el Estado Islámico: el wahabismo. tn requin noir et bleu Avanzado el siglo XIII de la era cristiana, en pleno apogeo del dominio mogol sobre la antigua Persia, Mesopotamia y el Levante Árabe, Ahmad ibn Taymiyya, un oscuro ulema afincado en Damasco, estableció los principios de la llamada yihad ofensiva. En una reflexión que condicionaría a partir de entonces toda la historia del mahometanismo, declaró que no solo era lícito luchar contra los nuevos dirigentes, sino que constituía un mandato ineludible ya que su conversión al Islam crecía de sinceridad. College Jerseys Store El hombre que redefinió el concepto de yihad abogó, además, por la recuperación de una imagen prístina -e idealizada- de la religión mahometana y por una interpretación literal de El Corán, según el texto que había quedado fijado casi dos siglos después de la muerte del Profeta. Sus escritos influyeron sobremanera en un clérigo posterior, Mohamad abdel Wahab, quien en el siglo XVIII extremó los conceptos y alumbró una nueva y más retrógrada interpretación de la tradición islámica en la región del Nedj, corazón de la futura Arabia Saudí. Un oasis en pleno desierto que de acuerdo con algunos textos islámicos está maldito, ya que estaba predicho que en él nacería “la cornamenta del diablo”.

    Abdel Wahab fue perseguido, expulsado y declarado hereje por sus propios correligionarios hasta que halló refugio en la corte de un señor tribal con ambiciones de conquistador: Mohamad ibn al Saud. Ambos establecieron una alianza político-religiosa que 250 años después aún sostiene y vertebra el reino de Arabia Saudí. Alimentadas por los recursos de Ibn al Saud y arengadas por la legitimidad religiosa que se arrogaba Abdel Wahab, las tropas saudíes-wahabíes pronto se hicieron con el control de la mayor parte de la Península Arábiga. A principios del siglo XIX habían arrinconado a los chiíes, que consideraban herejes, en las regiones costeras del Este -donde después se hallaría el petróleo- y en 1805 habían penetrado en el futuro Irak, donde perpetraron varias masacres que aún retumban en la historia negra de los seguidores de Ali. En las décadas siguientes, su influencia se extendería con presteza hasta las tierras altas de Afganistán, la India y el futuro Pakistán: los primeros suicidas que atentaron contra la presencia colonial del Reino Unido en Asia Central eran wahabíes autóctonos instruidos por clérigos árabes llegados de la península Arábiga.

    La historia del reino árabe del desierto dio un nuevo giro en 1945. Air Max Flynit Nike Lebron 13 El 14 de febrero de ese año, escasos tres días después de la crucial conferencia de Yalta, el entonces rey de Arabia Saudí -y fundador del moderno estado- Abdulaziz Ibn Saud y el entonces presidente estadounidense, Franklin D. albion gold Roosvelt, compartieron unos minutos a bordo del buque de combate USS Quincy, que navegaba por aguas del golfo de Suez. Diversas fuentes coinciden en señalar que fue en su cubierta donde ambos cerraron un pacto de caballeros secreto por el que Arabia Saudí se comprometía a abastecer de petróleo de forma preferente a Estados Unidos a cambio de apoyo político y garantías plenas de que siempre defendería su seguridad. Nike Air Max Baratas buy albion gold A lo largo del siglo XX, el supuesto acuerdo ha sido respetado de forma escrupulosa por todos y cada uno de los inquilinos de la Casa Blanca. Y se ha desarrollado de forma sostenida hasta convertir al reino wahabí en el principal aliado árabe de Washington -y de Occidente- en la región. bestellen nike air max 2016 Los Angeles Angels Jersey En 1980, tras el triunfo de la Revolución Islámica en Irán y el intento de asalto de la Gran Mezquita de la Meca por el saudí Juhaiman al-Otaibi y sus hermanos salafistas -acusaban a la casa de Al Saud de corrupción moral, como hizo también Al Qaida y como hace en la actualidad el Estado Islámico- la relación se consolidó aún más. Canotte nba swingman Arabia Saudí se convirtió en uno de los principales compradores de armas a Estados Unidos, y Estados Unidos cumplió con la promesa de defender la plutocracia saudí enviando tropas para expulsar de Kuwait al Ejército de Sadam Husein. Una década antes, y con la ayuda inestimable de Pakistán, ambos abrieron el llamado “puente de los muyahidin”: un corredor que permitió que miles de radicales islámicos procedentes de todos los rincones del mundo musulmán se formaran y se sumaran a la lucha armada contra la ocupación soviética de Afganistán.

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  • Destruido el muro de Berlín, la mayor parte de ellos regresaron a sus países donde se encontraron que en vez de ser recibidos como ´héroes, eran empujados a la cárcel o a la clandestinidad. Quienes lograron huir de las dictaduras árabes aliadas de Occidente pronto hallaron un nuevo refugio: las decenas de grupos salafistas, de inspiración wahabí, que en el tránsito entre siglos se sumaron a la red terrorista internacional Al Qaida.

    Avanzado 2015, Arabia Saudí es el ajo de todas las sopas que hierven en Oriente Medio. Toronto Raptors Secundada por el denominado “Consejo de Cooperación del golfo Pérsico” (CCG) -un organismo regional al que también pertenecen Bahrein, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Omán y Qatar y que creó en 1980 para frenar la influencia de Irán-, fue uno de los principales instigadores entre bambalinas de la ilegal invasión de Irak (2003), y del error fatal que supuso la aniquilación del régimen baazista de Sadam Husein.

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  • Ocho años después, descolló como el enemigo más enconado de las mal etiquetadas “primaveras árabes”. New Balance 574 Pas Cher asics gel lyte 5 uomo No solo se contentó con reprimir sin compasión la que se gestó en el seno de su cansada y empobrecida sociedad. Cuatro años más tarde, es el principal valedor del nuevo dictador de Egipto: Abdel Fatah al Sisi. A su disposición puso el dinero, las armas y la influencia política para derrocar el gobierno ganado en las urnas por los Hermanos Musulmanes, y para aplastar el creciente movimiento social laico. De forma similar, dinero y armas saudíes llegan -pese al embargo de la ONU- al general Jalifa Hafter, un tenebroso oficial que participó en el incruento golpe de Estado que aupó al ahora derrocado Muamar al Gadafi, que años después se convirtió en su principal opositor en el exilio -vivió durante décadas cerca de la base de la CIA en Washington- y que casi concluido 2015 ha devenido en el mayor escollo para la paz en Libia. Goedkoop Nike Schoenen 2017 Tropas de Arabia Saudí bombardean sin misericordia desde hace más de un año Yemen, y a los servicios de Inteligencia saudíes se le atribuye gran parte del caos que desangra Siria. chaussures nike tn requin Riad fue el principal responsable de la atomización de la oposición siria en el exilio a lo largo del 2012; en su palacios espantaba la opción de que el mayor peso lo sustentara la rama siria de los Hermanos Musulmanes. Nike Free Rn Flyknit Dames Comandantes del Ejército Libre Sirio (FSA) se han quejado amargamente en numerosas ocasiones de que no les llegan las armas prometidas por Arabia Saudí; mientras que los grupos yihadistas entroncados con sociedades caritativas y religiosas wahabíes-saudíes tienen los arsenales y santabárbaras repletos. buy albion gold Además, Arabia Saudí ha sido, junto a Israel, el mayor y más contumaz opositor al acuerdo nuclear entre las seis potencias mundiales e Irán, país con el que mantiene un pulso político e ideológico que ha condicionado todas la políticas en Oriente Medio desde la década de 1980.

    Aquellos que ahora bombardean con saña el Estado Islámico son los mismos que han permitido que Arabia Saudí -un país de apenas 28 millones de habitantes- se convierta en cuarto comprador mundial de armas, solo por detrás de Estados Unidos, Rusia y China, y por delante de potencias como Alemania, Francia o el Reino Unido. Aquellos que denuncian las atrocidades del Estado Islámico, son los mismos que negocian y protegen a un país listado entre los mayores predadores del mundo de la libertad y los derechos humanos. Air Jordan 7 Uomo En Riad, al igual que en Raqqa, las mujeres no pueden salir solas a las calles; tienen vedado conducir y deben pasear cubiertas de los pies a la cabeza; no pueden viajar sin el permiso de su marido, padre o tutor, y están segregadas en la escuela, en los mercados y en el trabajo de los hombres. El voto es un derecho que han adquirido hace muy poco. En Riad, al igual que en Raqqa, no se pueden levantar iglesias ni mostrar cruces, y cualquiera puede ser apaleado y detenido por la Policía moral si pasea por la calle a la hora del rezo. albion silver En Riad, al igual que en Raqqa, se decapita en público a los condenados por asesinato, tráfico de drogas, violación, robo con violencia, apostasía y brujería. Se amputan miembros por delitos considerados menores y se corre el riesgo de ser flagelado por consumir alcohol o escribir un tweet que se considere blasfemo.

    Aquellos que un día aplaudieron y animaron las “primaveras árabes”, son los mismos que callan cuando las organizaciones internacionales de defensa de los derechos humanos denuncian que las cárceles saudíes están repletas de hombres y mujeres que simplemente piden derechos, libertad, democracia, justicia social y un sistema legal que no dependa del arbitrio de clérigos ancianos formados en una interpretación retrógrada de la ley de Alá. Aquellos que se lamentan del poder de persuasión y del aparato de propaganda del que disfruta el Estado Islámico son los mismos que han permitido que las mezquitas wahabíes, financiadas con petrodólares saudíes y adalides de una forma de Islam radical, hayan proliferado en Europa y en los países árabes. Aquellos que apelan a neutralizar las vías de financiación del Estado Islámico, son los mismos que han abierto las puertas a la inversión árabe, a la compra-venta de equipos de fútbol, de patrimonio inmobiliario, de agua europea, e incluso de deuda. Y que se pelean porque sus empresas ganen contratos en el golfo Pérsico. Los mismos que son incapaces de exigirle al gobierno saudí que frene el flujo de limosnas y de armas que asociaciones wahabíes y musulmanes a título personal envían desde oficinas y bancos del Pérsico -incluso de Europa y de otros países árabes- a oficinas y mezquitas de Siria e Irak.

    Aquellos que dicen recurrir a las bombas para defender la democracia, son los mismos que han negado durante años a las sociedades árabes el derecho a vivir libres. New Balance 1300 hombre Aquellos que durante años apoyaron a dictadores como Hosni Mubarak, el propio Bachar al Asad, o Zinedin el Abedin Ben Ali y que cuatro años después de la caída del primero de ellos, son los mismos que respaldan sin sonrojo al sátrapa que le ha sustituido, pese a que los egipcios dejaron claro que ansiaban desprenderse del yugo que les asfixiaba. Aquellos que invocan la violencia para acabar con la violencia son los mismos que permitieron que esas dictaduras y las monarquías autoritarias árabes barrieran los movimientos de oposición y no dejaran otra alternativa a la tiranía que el islamismo. kanken fjallraven soldes Alternativa es quizá la palabra clave. Construir -y no destruir- es probablemente la esencia de la ecuación. Construir sociedades alternativas basadas en la dignidad, en los derechos humanos y la justicia social es lo que piden los ciudadanos árabes y musulmanes; sociedades en la que los jóvenes puedan atisbar un pedazo del horizonte para que no se sientan obligados a elegir entre la nada y la quimera de un paraíso impostado.

    Estado Islámico (año II): en el umbral, Bagdad

    Destruida la casi inexpugnable fortaleza de Alamut, bastión de la secta de los Hashasin, Hulagu Jan, nieto de Gengis Jan, y primer señor del Iljanato persa, ordenó a su mariscal de campo, Gao Jan, que pusiera rumbo a Bagdad, capital del débil y presuntuoso califa abbasí Al Mustasim. Adidas Ultra Boost Dames El invierno asomaba a las puertas de Mespotamia y el mercenario chino, como el resto de las tropas, anhelaba un pequeño receso en la orgía de campañas militares que le habían llevado a arrasar a los luros y a quebrar la numantina resistencia de los suicidas chiies. Canotte Milwaukee Bucks Pero era un guerrero disciplinado y ni siquiera osó preguntar. Landon Collins Giants Jerseys nike air max flyknit hombre Apenas dos meses después, el 29 de enero de 1257, los hombres a su mando levantaban un férreo cerco en torno a la que entonces todavía era el corazón del Islam.

    Afirman los cronistas de la época que fue la negativa del califa a enviar tropas de refuerzo al emergente señor lo que enervó al cruel Hulagú y precipitó su decisión de aniquilar la urbe. Nike Air Max Shoes UK Air Jordan 6 Retro Pero lo cierto es que hacía más de una década que los janes, en su imparable avance hacia el oeste, ansiaban la conquista y sumisión de la llamada “ciudad de la paz”. Kanken 20L Más por el simbolismo que esta captura implicaba que por las riquezas que sus palacios pudieran todavía atesorar. new balance 420 damskie szare Fjallraven Kanken Baratas Pese a su declive, Bagdad era aún la histórica sede del califato. La urbe que el egregio Al Mansur levantó a la vera de la legendaria Ctesifonte para glorificar sus victorias y perpetuar su recuerdo. nike air max pas cher La que hospedó las “mil y una noches” de Harum al Rashid, el vicario de Alá que sedujo el mundo. Fjällräven Kånken Ryggsäck Sverige El lugar donde aún residía la legitimidad divina del poder terrenal que los mogoles despreciaban. nike sklep Under Armour UA Curry 1 Y destruirla se antojaba, en su mente, como la demostración más diáfana de su emergente supremacia.

    Más de 800 años después, las tropas del autoproclamado califa del siglo XXI han enarbolado sus zaínos blasones en las mismas tierras en las que Hülagu y su Ejercito comenzaron a levantar la empalizada, y a cavar el foso que quebrarían la resistencia del último de los abbasíes. air max 2017 goedkoop zonnebrillen ray ban goedkoop Y con el mismo objetivo. Según vecinos que han logrado huir, la bandera del Estado Islámico (EI) ondea desde hace días en el edificio del gobierno de Ramadi, y sus soldados patrullan las calles, firmes y amenazantes, a apenas medio centenar de kilómetros de la antigua capital califal, ahora en poder de los “herejes” chíies y sus aliados occidentales. Bo Wallace – Ole Miss Rebels nike air max 2016 kopen

    Una noticia trascendental que ha pasado casi desapercibida en la prensa española, interesadamente atenta a casi todo de lo que sucede en la antigua Mesopotamia. nike air max heren La toma de Ramadi, umbral de acceso a Bagdad, comparte similitudes con la crucial -y también casi inadvertida- ocupación en 2012 de las localidades periféricas de Mosul, cuya conquista definitiva no solo permitió a Abu Bakr al Baghdadi y a sus secuaces llenar el tesoro, si no consolidar también su poder e influencia en el norte de Irak. Fjallraven Kanken 7L Nike Air Max 1 męskie człrwone Braxton Miller College Jerseys Una operación militar larga, paciente y bien planificada, que combinó espectaculares acciones terroristas, tácticas de guerrilla maoista y estrategias de Ejército regular, y que concedió al EI su mayor triunfo hasta la fecha. Dos años de acoso y asedio que arrancaron con una serie de crueles y extremadamente cruentos atentados suicidas, que segaron la vida de decenas de personas y propalaron el pánico entre la población; prosiguieron con ataques individualizados, a la carta, obra de escuadrones de la muerte, que diezmaron las fuerzas de Seguridad locales, minaron su moral e hicieron que muchos de los oficiales optaran por la huida; y culminaron con una serie de precisos bombarderos artilleros que abrieron definitivamente las cancelas de la ciudad y permitieron a los soldados del nuevo califa tomar sus calles casi vacías, sin otros disparos que los tiros brindados al aire en señal de alegría.

    Mosul, ciudad en la que Al Baghdadi se autoproclamó califa, fue el segundo peldaño de una peligrosa y ambiciosa escalera que comenzó a urdirse en Raqqa -ciudad a la que Harum al Rashid trasladó su capital, harto de la humedad y el calor de la ciudad circular- y que desciende hacia el sur a través de localidades como Tikrit y Ramadi para aposentarse en Bagdad. Obsesionado con los símbolos del pasado, consciente de la legitimidad y los atributos casi divinos que el título de califa tiene en el acervo islámico suní, y del honor que significaría arrebatar a los chiíes y a los nuevos sarracenos la antigua capital de los califas abbasies, Al Baghdadi -que vive en permanente peregrinaje en un área romboidal cuyos vértices son Mosul, Raqqa, Tel Afar y Samarra- aspira a entrar en la ciudad de Al Mansur y reclamar así, desde el trono de Harum al Rashid, el cetro perdido del islam. New Balance 1600 męskie Asics Aoldes

    A sus puertas no le espera un califa presuntuoso y frágil como Al Mustasim, manipulado y sometido a la voluntad de su pretorianos mamelucs.

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  • Air Max 2016 Sale Matt Holliday Jersey Nike Air Max 1 Dames Si no la poderosa Guardia Revolucionaria iraní y los cuerpos de elite del movimiento chiíta libanés Hizbulá, apoyados por un endeble Ejercito iraquí y escuadrillas de cazabombarderos saudíes y estadounidenses. New Balance 009 hombre Canotta Golden State Warriors Hulagú apenas tardó tres semanas en destruir la histórica capital abbasida. negozi new balance milano Nike Air Max 2017 Dames blauw Nike Air Max 2017 Heren grijs El 5 de febrero de 1257 sus soldados ya dormían a la sombra de sus murallas y el 10 Al Mustasim bajaba las espadas. Nike Kyrie Irving adidas superstar donna Tres días más tarde, autorizó una bacanal de sangre y fuego que redujo a cenizas sus edificios y segó la vida de decenas de miles de personas, incluido el propio califa y su estirpe.

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  • Poco después, caerían a los pies de su desatada ambición Homs, Alepo, Hama y Damasco, hasta que los mamelucos egipcios pusieron freno a su codicia en la histórica batalla de Ayn Halut.

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  • Hasta ahora, Al Baghdadi -que ha añadido artificialmente el patronímico de la ciudad a su nombre- ha mostrado que la prisa no está entre quienes le acompañan.

    OBAMA, IRÁN Y EL NECESARIO ADIOS AL SIGLO XX

    En el otoño de 2009, el siempre criticado -y probablemente injusto- comité para los premios Nobel, anunció una de las decisiones más controvertidas en sus más de cien años de existencia. La concesión del premio más prestigioso de la Paz para un recién estrenado presidente de Estados Unidos, Barack Obama. No menos sorprendentes y polémicas fueron las razones en las que sostuvieron su inesperada decisión: en tiempos en los que la confianza parece demodé -sirva de ejemplo la puñalada de Angela Merkel a Grecia, un país que supo perdonar a la entonces exhausta Alemania parte de la deuda tras la demencia de Adolf Hitler y el Nazionalsocialismo-, los sabios del Nobel entregaron el galardón al primer presidente negro de Estados Unidos por la ilusión que habían generado sus “esfuerzos (todavía escasos) para fortalecer la diplomacia internacional” y “las esperanzas de un mundo mejor” que proyectaban. Canotta Phoenix Suns Todo un canto al optimismo.

    Cinco años después, el periodista Thomas Sparrow se preguntaba en un prolijo artículo publicado en la página web de la BBC si el mandatario, ahora encanecido por el desgaste físico y mental que implica el poder, había cumplido con las expectativas que le valieron tan alta distinción. El inicio, recordaba, había sido prometedor. Su voluntad de caminar hacia un mundo libre de armas nucleares había arrancado en 2010 con un simbólico acuerdo, bautizado como “New Start” y firmado con su entonces colega ruso, Dimitri Medvedev, en el que ambos países se comprometían a reducir sus arsenales de armas nucleares estratégicas y a compartir nuevos procesos que permitieran verificar la cantidad que cada uno de ellos poseía. nike pas cher Un lustro después, y con el halcón Vladimir Putin de nuevo al frente de la gran Rusia, ambos países han dado un paso atrás. El Pentágono ha encargado 12 nuevos submarinos, 100 nuevos bombarderos, 400 misiles y ocho plantas y laboratorios atómicos. Moscú, por su parte, anunció el pasado 16 de junio que a lo largo de 2015 ampliará su arsenal nuclear con la puesta en funcionamiento de 40 misiles intercontinentales capaces de superar sistemas antimisiles sofisticados como el que Washington promueve en Europa del Este.

    Sparrow recordaba, asimismo, que Obama prometió la retirada de Irak y el desenganche paulatino de las tropas norteamericanas de los conflictos en Oriente Medio. El repliegue se inició también en 2010, pero la aparición, ese mismo año, del grupo que devendría en 2014 en la organización autoproclamada Estado Islámico (EI), alteró sus planes. Avanzado 2015, y con el EI más sólido en sus bastiones de Irak y Siria -donde ha duplicado el territorio bajo su control en apenas doce meses- más aviones no tripulados estadounidenses entran en combate cada día. No sólo en los dos países citados. scarpe nike air max bambino scontate También en Yemen, donde su principal aliado árabe -Arabia Saudí- se halla embarrado en una guerra que decidirá el destino de la nueva rama gobernante en Riad: la del rey Salmán y su estirpe.

    El periodista británico mencionaba, igualmente, la agria cuestión del cierre de la vergonzante cárcel de Guantánamo, otra de las promesas de política internacional incumplidas por el primer político que dijo en voz alta la inspiradora frase con la que los historiadores del futuro recordarán este convulso inicio de centuria: “Sí, podemos”. En un, quizá, arrebato de intuición, Sparrow concluía, no obstante, que el premio mantenía su vigencia, porque más allá de los hechos, la filosofía de la palabra de Obama ha logrado consolidar nuevos valores. Aquella todavía cercana Navidad de 2014 pocos preveían los transcendentales acuerdos con Cuba e Irán, diseñados para acabar con una obsoleta geo-estrategia que aún nos atormenta.

    Obama comenzó a ganar el premio nobel de la paz con el discurso que el 4 de julio de 2009 pronunció en la Universidad Americana de El Cairo. Aún recuerdo el aroma agridulce que dejó en muchos de mis colegas en Egipto. Y puso las bases para hacerse merecedor del mismo cuando dos años después autorizó la apertura de reuniones secretas con el régimen iraní a través de diversos intermediarios, en particular el Sultán de Omán, Qabús.

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  • Era una decisión altamente arriesgada. En aquellos días, la teocracia persa había destapado el peor de sus desabridos rostros y reprimido, a sangre y fuego, el movimiento de reforma verde. Las llamadas “primaveras árabes” acababan de estallar y un fantasma débilmente amarrado a la promesa del cambio que implicaba aquel “Sí, podemos” comenzaba a teñir de ilusión -después revertida en sangre y mentiras- las calles del siempre atribulado Oriente Medio. Recuerdo que en aquellos días, los cinco únicos periodistas extranjeros que residíamos en Teherán soñábamos en mi casa, durante nuestros aquelarres periodísticos nocturnos, con ver llegar de tapadillo en el legendario aeropuerto de Mehrabab a un enviado de la Casa Blanca, como lo hizo Henry Kissinger en China.

    Cuatro años después, esas negociaciones -plagadas de trampas- han desembocado en un acuerdo que pone las bases para destruir el pernicioso “desequilibrio de fuerzas” que se estableció en Oriente Medio en 1979. Que nadie espere aún ver a Obama descender por la escalerilla del “Air Force One” en la polucionada y caótica Teherán. Existe todavía una larga senda que recorrer, salteada de agazapados tramperos más peligrosos que los de antes (ahora son todavía más conscientes de lo mucho que pueden perder). asics femme pas cher Y al final de ella espera un hombre asido al ayer, a la política rancia del siglo XX, cruel y caprichoso, bendecido por un poder de hálito celestial, omnímodo, capaz de virar en cualquier momento. El gran ayatolá Alí Jameneí tiene la última palabra. Si los enviados de su amigo y confidente, Hasan Rowhaní, han firmado, es porque el hombre que juró hacer pagar a Estados Unidos su soberbia, ha asentido. De igual manera, puede volver a cerrar una puerta que cree manejar a su antojo.

    El acuerdo, pese a lo que se ha publicitado, confirma algo que todos conocían, pero que nadie jamás se atreverá a admitir públicamente: que el programa nuclear iraní es irreversible, y las sanciones, por tanto contraproducentes e inútiles. En 2009, el entonces presidente iraní Mahmud Ahmadineyad nos llevó a un grupo de periodistas a visitar la central nuclear de Isfahan: vestido con una bata blanca, rodeado de su cohorte y con su indeleble sonrisa anunció que Irán había conseguido dominar el ciclo completo de enriquecimiento. El régimen de los ayatolá tenían los medios y el conocimiento para manipular el uranio de forma autosuficiente. Llegar al umbral de la proliferación nuclear -que alcanzarían unos meses después- era ya una simple cuestión aritmética: dependía del número de centrifugadoras en cascada que pudiera juntar. Un problema menor para un país que ya ensamblaba sus propias maquinas de segunda generación, gracias a la colaboración de expertos pakistaníes y norcoreanos, y comerciantes chinos y de las ex repúblicas soviéticas.

    La administración Obama entendió entonces que la estrategia debía tornarse. Exigir a Irán que destruyera un programa bélico que tanto dinero y esfuerzo le había costado desarrollar era una quimera. La estrategia debía tender a incluir a Irán de forma discreta en el club y al igual que en durante la guerra fría, llegar a un entente para convencer al régimen de los ayatolá de que las protegiera como es necesario y no hiciera uso de ellas. Steve Grogan Jersey Esa idea parece reposar bajo la declaración del presidente norteamericano de que no se trata de un acuerdo de confianza “si no de verificación”, como el que se estableció con Rusia. El objetivo debe ser ahora que la industria armamentística persa no avance en el programa balístico.

    Irán, por su parte, adoptará la táctica israelí: guardar silencio en torno a su programa atómico pese a tener sus arsenales repletos de cabezas nucleares. Los acuerdos con Cuba y con Irán supondrán el fin de la guerra fría y la vieja política del siglo XX en el Caribe y Oriente Medio porque ataca insidias amarradas a la noche de los tiempos. La Habana es esencial porque abre las puertas al rico Caribe y acaba con los míticos espectros del comunismo trasnochado. El entendimiento de Irán es clave para poder avanzar en la lucha contra la herejía del Estado Islámico; pero también para resolver guerras como las que ensangrientan Siria -Irán es el principal sostén de la dictadura de Bachar al Asad- o Yemen -donde apoya a grupos Houthis. Contribuirá también, posiblemente, a reducir la preponderancia de Arabia Saudí y del wahabismo, numen y origen del yihadismo que amenaza al mundo. Yeezy Boost 750 No quiere decir que Teherán vaya a sustituir a Riad en la escala de aliados de Washington en la región, pero sí que hará más difícil para la casa de Saud justificar políticas hasta la fecha injustificables. La guinda sería que a ambos países se les exigiera el mismo respeto a unos derechos humanos que a diario violan con la misma contumacia.

    Y asienta las bases (aún endebles) para poner fin a una injusticia que envenena Oriente Medio y la política internacional desde el fin de la Segunda Guerra Mundial: el conflicto en Palestina. El opositor más enconado a un acuerdo histórico fue, minutos después de ser anunciado, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien en medio de los aplausos del resto de la comunidad internacional no tuvo empacho de admitir que hará todo lo que esté en su mano para destruirlo. Una amenaza inquietante a la luz de las políticas que sigue en su país de apoyo a las acciones racistas, carentes de escrúpulos, de los colonos, en los que sostiene el mullido columpio de su poder. La perspectiva de un Irán rehabilitado arroja nuevas piezas en el tablero regional (Teherán, por ejemplo, es el principal benefactor, junto a Qatar, del movimiento de resistencia palestino Hamás). No significa que vaya a retomar el papel de guardián que desempeñó en tiempos del último Sha de Persia, Mohamad Reza Pahlevi, lacayo de todo aquello que facilitara su hedonista vida. Chicago Bulls Si no que se proyecta como el primer paso de una ruta aún enmarañada, tan larga como espinosa, plagada de curvas traicioneras, que dos enemigos que aún se escudriñan con el rabillo del ojo tras años dándose la espalda han aceptado intentar recorrer juntos, pero no revueltos. El inicio del fin, quizá, de un viaje cuyo desenlace probablemente conoceremos rodeados de nietos y cuyo impulso fue un hombre al que le dieron un premio nobel de la paz visionario por el espíritu de transformación y cambio que supo inculcar al mundo con un simple “Yes, we can”.