La batalla olvidada que afectará el futuro de Europa

En junio de 2015, la rama libia del grupo yihadista Estado Islámico difundió un comunicado en las redes sociales en el que confirmaba que se había hecho con el control absoluto de la ciudad costera de Sirte, cuna del derrocado dictador Muamar al Gadafi y puerto mediterráneo en el que éste fue linchado hasta la muerte en el otoño de 2011. Tras meses de esporádicos e intensos combates con fuerzas islamistas afines al entonces gobierno en Trípoli -considerado rebelde por la comunidad internacional-, un comando de los fanáticos logró derrotar a la fuerza de elite “Falange 166” e izar el pendón negro sobre la central eléctrica que controlaba el suministro en la zona centro-oeste del país. Los yihadistas ya habían aprovechado, asimismo, la guerra de desgaste que los regímenes rivales de Trípoli y Tobruk libraban en Bengazi -segunda urbe en importancia del país- para tender una línea de suministro desde su baluarte en Derna -ciudad cercana a la frontera de Egipto-, y para abrir una ruta hasta la población de Al Uashka, a las puertas de Misrata, a escasos 250 kilómetros de la capital. cheap albion silver En apenas seis meses, y con relativa facilidad, los fanáticos habían logrado salir del desierto, avanzar por la costa y conseguir su mayor éxito: la conquista de un bastión en la cuenca del Mediterráneo, frente a las playas del sur de Italia.

Un año después, milicias afines al denominado gobierno de unidad libio -formado en febrero de este año por un Consejo Presidencial designado por la ONU-, fuerzas leales al Parlamento en Tobruk -que hasta la fecha se ha negado a reconocer a la nueva autoridad en la capital- y diferentes señores de la guerra se preparan por separado para intentar liberar Sirte, una batalla crucial para el futuro de Libia -y por extensión para la estabilidad del sur de Europa- que al igual que la ocupación yihadista de la ciudad apenas genera el interés de los grandes medios. Nike Air Max 2017 Heren Uno de los primeros en sumarse a la ofensiva ha sido el controvertido general Jalifa Hafter, un ex miembro de la cúpula golpista que aupó al poder a Al Gadafi en 1969, reclutado años después por la CIA para derrocar al sátrapa, y devenido ahora en el mayor obstáculo para la reconciliación en el país. albion gold Jefe del Ejército libio asociado a Tobruk, el general, de 73 años, ordenó hace una semana a sus hombres tomar posiciones en áreas del este vecinas a la localidad de Ben Yawad y a la carretera que conduce al este, donde cerca de dos centenares de familias que tratan de huir de Sirte son rehenes de los yihadistas. Ese frente oriental lo completan la fuerza de elite “Saika”, que también combate junto a Hafter en la batalla de Bengazi, y las llamadas “Fuerzas de Autodefensa de Cirenaica”, que defienden las instalaciones petroleras libias bajo el mando de Ibrahim Jadhran, enemigo del ladino militar. buy albion gold Según el diario local Libya Herald, el señor de la guerra y el líder de “Saika”, Wanis Bukhmada, llegaron la semana pasada a un acuerdo para combatir juntos en la zona de Ras Lanuf y Sidrá, principales puertos petroleros del país. Jadhran ya frenó el pasado diciembre el intento de los yihadistas de asaltar y conquistar las citadas instalaciones portuarias.

Más confuso se observa el frente oeste, donde las milicias de la ciudad Misrata tienen problemas para contener la presión del Estado Islámico libio. La semana pasada, al menos diez oficiales de esa fuerza murieron y cerca de un centenar de soldados más resultaron heridos en combates cerca de la localidad de Al Saed, situada a medio camino entre las dos poblaciones. Fuentes extraoficiales aseguran que en esa zona también pelean junto a los misratíes unidades especiales de Italia y Reino Unido -bajo el disfraz de equipos de asesoramiento militar. Según una conocida página web israelí vinculada a los servicios secretos, días atrás varios soldados británicos e italianos perecieron o fueron capturados por comandos yihadistas en el camino entre Misrata y Sirte. mochilas kankenLa batalla de Sirte es crucial para el futuro de Libia. La ONU y las potencias internacionales apuestan por que una victoria permita al gobierno de unidad lograr una legitimidad y un apoyo popular que no tiene”, explica un diplomático europeo que ha trabajado cerca del Consejo Presidencial. “Pero existe también un alto riesgo de que ahonde la división política del país, ya que algunos como Hafter ven una oportunidad de fortalecer sus reivindicaciones”, advierte la fuente, que prefiere no ser identificada. buy albion silver “Solo una victoria total facilitaría la negociación, pero incluso sobre esa victoria hay dudas”, subraya.

En la misma línea se pronunciaba días atrás el analista francés Patrick Haimzadek en las páginas de la revista digital Viento Sur. Mochilas Kanken Big De acuerdo con su relato, Hafter no solo persigue aumentar la presión sobre el gobierno de unidad; en sus cálculos estratégicos se proyecta la posibilidad de que el enfrentamiento con los yihadistas debilite la posición de Jadhran y la defensa de los campos petroleros de Ras Lanuf y Sidrá, que ambiciona. Además, en sus filas -apoyadas por soldados de elite franceses- han comenzado a aparecer antiguos miembros del derrocado régimen de Gadafi, huidos a Túnez y otros países de la región en 2011 a la espera de revancha. “La presencia de numerosos oficiales del antiguo régimen originarios de Sirte y de Bani Walid en el Ejército del general Haftar y el deseo de revancha -en particular de Bani Walid que no ha olvidado la ocupación y los castigos infligidos en 2012 por las milicias de Misrata- podrían reabrir las heridas de la guerra de 2011. En efecto, son muchos los que, tanto en el este como en el oeste, desearían hacer pagar a Misrata el precio de su dominación política y militar de estos últimos años”, advertía.

El primero de ellos, el propio Hafter. nike air max 2017 heren wit El general se ha posicionado desde el primer minuto en contra de la preeminencia de los misratíes y de la presencia, en cualquier órgano de gobierno, de grupos islamistas moderados emparentados con la ideología de los Hermanos Musulmanes egipcios. Desde su segundo regreso, en 2013, ha tratado, además, de explotar la tradicional división entre las dos grandes regiones libias (la Cirenaica, en el este, y la Tripolitania, en el oeste) en favor de sus ambiciones totalitarias. Primeramente, con una guerra fallida en Bengazi, capital del alzamiento contra Al Gadafi. En mayo 2014, emprendió la llamada “Operación Dignidad”, una ofensiva cuyo único objetivo era arrebatar el control de la urbe a las milicias “Majlis al Shura” y “Zawra Bengazi” -aliadas del antiguo gobierno en Trípoli- y favorecer así las exigencias del Parlamento de Tobruk en el proceso de negociación tutelado por la ONU. Dos años después, el frente de batalla apenas se ha movido y Bengazi sufre una crisis humanitaria similar a la que padecen muchas poblaciones en Siria. nike air max 90 uomo Cientos de miles de personas se han visto obligados a huir y se han convertido en desplazados internos. Los que aún permanecen, exponen su vida a la diosa fortuna. nike air zoom pegasus 32 hombre Esta misma semana, diez personas, entre ellas dos niños, murieron al caer tres proyectiles en la conocida plaza de Kish durante una manifestación en favor del anciano general. asics gel lyte 5 hombre rojas Escasea la comida y el agua, apenas funcionan los servicios públicos y algunos barrios de la periferia han caído en manos de bandas criminales y grupos yihadistas.

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En segundo lugar, embrollando el proceso político una vez que este se desvió del camino que interesaba a su codicia. buy albion gold Son sus afines los que desde hace mes y medio maniobran para que el Parlamento de Tobruk no pueda reunirse e impedir así que legitime el gobierno de unidad instigado por la ONU que dirige Fayez al Serraj. Adidas Superstar Heren Este proceso incluye una celada tendida por diversas fuerzas y movimientos del oeste para neutralizar el poder del general. Además del voto de confianza, los diputados deben aprobar el llamado “Acuerdo Nacional Libio”, firmado el pasado diciembre en la localidad marroquí de Sjirat. albion silver Aparte de permitir la creación del Consejo Presidencial, el pacto incluye un polémico artículo que exige la renuncia de todos los cargos de responsabilidad designados hasta ese momento. Incluida la dirección de las Fuerzas Armadas libias, que Hafter todavía retiene pese a las exigencias de Misrata y la oposición del ministro de Defensa del gobierno de unidad, Al Mahdi al Barghathi.

La coordinación es esencial para expulsar a los islamistas y recuperar Sirte. cheap albion gold Y parece que está muy lejos de alcanzarse”, explica un responsable militar europeo destinado en el norte de África. “Hay voces en Trípoli que ya piden que se retrase la operación, pese a que el jefe de la Coordinadora Militar (apadrinada por el gobierno Al Serraj) insista en que está todo listo para seguir adelante. El riesgo es evidente”, agrega la fuente. Hafter, mientras, prosigue con su plan. cheap albion gold Sus hombres ya han tomado oposiciones y librado las primeras escaramuzas en el frente este. Y él mismo ha vuelto a desairar a la ONU al negarse a reunirse con el enviado especial, Martin Kobler. Adidas Zx 850 Heren Y es que más allá de los factores que introduzcan Ares y las Moiras, la probable derrota de los yihadistas –la planeada ofensiva cuenta también con el apoyo aéreo extranjero- podría al final constituir una victoria pírrica que agite aún más el actual caos, ahonde la división política y militar y abra un nuevo capítulo en la guerra civil libia.

Libia: la intervención militar que viene

En marzo de 2011, y en plena efervescencia de las ahora fracasadas “primaveras árabes”, las potencias internacionales sumaron una más a la lista de decisiones discutibles que han adoptado en Oriente Medio y el norte de África a lo largo del fatídico siglo XX. Goedkoop Nike Schoenen 2017 Asido a una obsoleta geopolítica que ha causado cientos de miles de muertes, el Consejo de Seguridad de ONU emitió la pertinente resolución “Ad Hoc” y la OTAN se apresuró a bombardear Libia con la excusa de proteger a los civiles. El alzamiento contra la dictadura de Muamar al Gadafi perdía fuelle y las tropas del excéntrico líder, mejor pertrechadas, recuperaban terreno y amenazaban con reconquistar la ciudad de Bengazi, capital de la histórica provincia de la Cireanaica y simbólico bastión de los rebeldes. La intervención militar aliada, liderada por cazabombarderos Rafale franceses, fragatas de la Marina británica y los buques de asalto anfibio estadounidenses USS Kearsarge y USS Ponce, contribuyó a cambiar el signo de la incipiente guerra civil libia. Iniciado el mes de agosto, la amalgama de grupos rebeldes ponía cerco a Trípoli, que caería apenas dos semanas después. Madison Bumgarner Authentic Jersey Acorralado, abandonado y traicionado, el tirano huyó a Sirte, su ciudad natal, donde moriría el 20 de octubre de ese año, vejado y linchado por una turbamulta ciega de entusiasmo e ira.

Cinco años después, Libia es un estado fallido, sumido en el caos y la guerra fratricida, donde un fusil vale más que una vida y el futuro es un lujo en el que casi nadie confía. La muerte se ha adueñado del desierto, las balas silban cada amanecer en las calles, tristes y vacías, y el lamento de miles de ciudadanos subsaharianos, víctimas de la guerra, el hambre, la desesperanza y la avaricia de los traficantes de personas, inunda la costa y resuena como un eco desgarrador en la sorda Europa. asics buty męskie Un inmenso almudín de armas teñido de sangre malbaratada en el que dos gobiernos igualmente deslegitimados luchan por prevalecer con la ayuda de estraperlistas de todo pelaje, líderes tribales devenidos en señores de la guerra, directivos ventajistas al servicio de multinacionales petroleras y comisionistas disfrazados de asesores extranjeros. Uno, calificado de rebelde y pro islamista, en Trípoli; y otro, considerado legítimo por la comunidad internacional -aunque carece de base legal desde el pasado 20 de octubre- en Tobruk. Enfrentados sobre el terreno, ambos están enmarañados desde hace más de un año en un trabado proceso de diálogo forzado y tutelado por la ONU que apenas ha servido para profundizar aún más la brecha que separa sus ambiciones. El objetivo declarado es consensuar un Ejecutivo de unidad nacional que colme el vacío de poder que gota a gota llenan, cada día, los grupos yihadistas que crecen en el país. Sin embargo, la ristra de informaciones y sucesos acaecidos en las últimas semanas inducen a pensar que el fin último es allanar el terreno para una nueva (e interesada) intervención militar extranjera.

Pese a que oficialmente lo nieguen, Londres tiene militares y asesores en Misrata desde hace meses. Taylor Martinez College Jerseys También los estadounidenses y los italianos han enviado gente son el terreno”, comentaba recientemente un colega durante una agradable cena en Argel. “Muchos de ellos, en particular los norteamericanos, son mercenarios, trabajadores de compañías privadas de Seguridad que entrenan a milicias locales”, comentaba otro de ellos. La táctica que se persigue es antigua, y ya se puso en marcha en Siria antes de que las tropas rusas intervinieran para salvar al sátrapa Bachar al Asad, y por extensión sus vastos intereses en la zona. Ensamblar primero una fuerza terrestre local que ofrezca carne de cañón y limite la injerencia extranjera a bombardeos aéreos y marítimos, sin el engorroso trago que suponen los muertos propios de cara a la exigente opinión pública. En Siria e Irak ese trabajo sucio lo han desempeñado con esplendor (también interesado) las tropas kurdas y algunos grupos de oposición, tanto laica como islamista. NMD Adidas Dames En Libia se busca desde hace varios meses un entendimiento entre las milicias afines al gobierno en Trípoli, congregadas en torno a la plataforma “Fajr Lybia” (Amanecer Libia), las katibas de la ciudad de Misrata, una de las más efectivas del país, los mesnaderos del señor de la guerra Ibrahim Yidran, que defienden las instalaciones petroleras, y el antiguo Ejército regular libio, ahora leal al Ejecutivo en Tobruk. buy albion gold Iniciada la segunda semana de febrero de 2016, el principal escollo es aún el controvertido general Jalifa Hafter, un antiguo miembro de la cúpula militar que en 1969 aupó al poder a Muamar al Gadafi y que en la década de los Ochenta se convirtió en uno de sus principales opositores en el exilio. Women Air Jordan 6 Refugiado durante años en una mansión cercana a la sede de la CIA en Langley, el militar, de 73 años, regresó al país en 2011, escasas semanas después de que estallara la revuelta contra su antiguo patrón. Fjällräven Kånken Mini Apoyado financiera y militarmente por Arabia Saudí y otras monarquías de la península Arábiga, cruzó entonces la frontera con Egipto y maniobró hasta ser designado el pasado año jefe de las antiguas Fuerzas Armadas gadafistas, leales a Tobruk. buy albion silver Meses antes, en mayo de 2014, había lanzado una infructuosa ofensiva militar contra la ciudad de Bengasi -bajo control de milicias afines a Trípoli- que ha causado el desplazamiento interno de miles de personas y solo ha servido para enconar aún más el conflicto.

La ambición de Hafter de liderar el futuro Ejército de unidad libio -deseo al que se opone Trípoli- es igualmente una de las razones que obstaculizan el acuerdo político, que las potencias extranjeras ambicionan con desespero para avanzar en sus planes intervencionistas. albion gold También una de las causas de que la conjunción de fuerzas libias que anhela esa llamada “alianza antiyihadista” internacional no sea todavía una realidad. Arrinconada en Siria, donde Moscú marca ahora el paso de la guerra- las potencias mundiales han tornado sus ojos al país norteafricano, ausente de los titulares de prensa durante meses. Una reciente noticia difundida por los medios mundiales más influyentes ha despertado las sospechas de que algo se cocina entre los expertos. Días atrás, la Casa Blanca aseguró que el número de combatientes del Estado Islámico había caído en Siria e Irak y por contra había aumentado peligrosamente en Libia. cheap albion gold Pero lo cierto es que el empuje del yihadismo es poderoso desde hace más de un año. Asentados en la ciudad oriental de Derna, vecina a la frontera con Egipto, no ha dejado de acaparar terreno desde que en hace exactamente doce meses la rama libia del EI plantara su bandera en el extrarradio de Sirte, ciudad asomada al Mediterráneo situada a unos 450 kilómetros al este de Trípoli, sin que ello supusiera grandes titulares. buy albion gold Desde entonces, los yihadistas han logrado asumir la mayor parte de la urbe que vio nacer y morir a Al Gadafi. Han penetrado en barrios de Bengasi, donde las tropas de Trípoli y Tobruk se desgastan mutuamente sin sentido ni beneficio. cheap albion silver Y han establecido puestos avanzados en la histórica localidad romana de Sabratha, a medio camino entre la capital y la frontera con Túnez. Envalentonadas, a finales de enero pusieron cerco a las puertos petroleros de Sidrá y Ras Lanuf, los más importantes del país -este primer envite fue frenado por las fuerzas de Yidrán. Además, han sido capaces de contaminar su nociva influencia a las naciones de la región. albion silver Nike Max UK Especialmente al frágil Túnez. Según las autoridades de este país, los autores de los dos atentados que segaron la vida de sesenta turistas extranjeros entre marzo y junio de 2015 eran jóvenes compatriotas que recibieron entrenamiento militar en Libia. A territorio libio también se ha desplazado la mayoría de los yihadistas tunecinos que han regresado a su patria tras combatir con las huestes del autoproclamado califa. Se calculan en casi medio millar. A su vera -y en muchos casos, bajo sus órdenes- combaten iraquíes, sirios, turcos, jordanos, saudíes, egipcios, argelinos, europeos, pero también libios.

La reciente reunión de la alianza antiyihadista en Roma giró en torno a esa intervención. Y aunque el documento final descartó una inminente intervención, lo cierto es que se habló de que aportaría cada uno”, explica un miembro de los Servicios Secretos árabes familiarizado con el encuentro. cheap albion gold En la capital italiana convergieron la mayoría de los gobiernos que en 2011 participaron en los bombardeos de la OTAN sobre las fuerzas de Al Gadafi (incluida España), muchos de los cuales también forman parte de la cruzada en Siria. Algunos, como el propio Túnez, se oponen a esa posible intervención, convencidos de que solo servirá para aumentar la confusión y el dolor. Aunque pocos se atreven a verbalizarlo, en el pequeño país norteafricano hay quien teme que la respuesta de los yihadistas sea saltar la porosa frontera, tomar algunas de las mal defendidas poblaciones del desierto y dar con ello un golpe de gracia a la frágil transición. Igualmente se opone Argelia, nación acuciada por la abrupta caída del precio del petróleo y por la incertidumbre en torno a la sucesión de su enfermo presidente, Abdelaziz Bouteflika, en la que la amenaza radical también ha florecido con fuerza en los últimos meses. Advertencias que, como en el pasado, la referida coalición internacional antiyihadista parece preferir obviar, anudada todavía a la concepción del mundo que marcó la pasada centuria, y que quizá se debería pensar en enterrar.