Aplaudir al dictador (1): Libia

En 1991, el prestigioso diario “The New York Times”, publicaba una noticia que solo 16 años después comienza a cobrar su sentido completo. Citando fuentes propias, el rotativo revelaba que “350 soldados libios exiliados están siendo entrenados por oficiales de los Servicios de Inteligencia estadounidenses en técnicas de guerra”. Trasladados por la CIA a territorio norteamericano desde un país de África oriental (Kenia), el objetivo era -según la publicación- formarlos “para que cumplieran con el ansiado deseo de la Administración Reagan” de derrocar la dictadura de Muamar al Gadafi. Al frente de ellos descollaba la ambiciosa figura de un oscuro e intrigante militar: el general Jalifa Hafter, uno de los miembros de la cúpula golpista que en 1969 derrocó la monarquía de Idriss II y aupó al poder al entonces jovencísimo y ya carismático coronel.

Hafter no era un oficial cualquiera. Nacido en 1943 en el seno de una influyente tribu del este del país, había sido uno de los colaboradores más estrechos del excéntrico líder libio. Goedkoop Air Max 2016 Schoenen Acostumbrado a maniobrar con ladina destreza tanto en el campo de batalla como en los despachos, en 1973 había sido agraciado con la jefatura de las Fuerzas Armadas y por extensión con el control de la guerra con Chad, que debía servirle para adornar su pechera y acrecentar su gloria, pero que a la postre devino en su tumba militar y política.

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  • nike tn requin Incapaz de hacer valer su mayor potencia bélica, en 1987 fue capturado por las tropas chadianas junto a 600 de sus hombres.

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  • Gadafi jamás quiso reconocer la derrota y optó por abandonarlo a su suerte. Algunos cronistas argumentan que, en realidad, el tirano libio aprovechó la oportunidad para deshacerse de un militar entonces tan prestigioso como ambicioso, al que observaba como una creciente amenaza. Fueran ciertas o no esas supuestas aspiraciones de Hafter, lo cierto es que la Administración Reagan optó sacar beneficio de la situación y autorizar el plan trazado por la CIA. Asics Gel Nimbus 18 Dames Nike Air Max 90 Donna Fjallraven Kanken Mini De Niamey los cautivos libios viajaron a Zaire, donde 300 de ellos prefirieron regresar a su país. El resto fue trasladado a Kenia, donde fueron embarcados en un avión militar del Pentágono rumbo a América. A su jefe se le concedió la nacionalidad norteamericana y una casa en Virginia, muy cerca del cuartel general de los servicios de Inteligencia en Langley. En 1996, un informe del Servicio de Investigaciones del Congreso confirmaba que el general rebelde encabezaba “un Ejército para entrar en Libia” que se instruía en EEUU.

    El nombre de Hafter no volvió a la primera página de la actualidad hasta abril de 2011, apenas tres meses después de que, en el ardor de las llamadas “primaveras árabes”, prendiera en Bengazi el alzamiento rebelde que finalmente acabaría con cuatro décadas de dictadura gadafista. adidas gazelle adidas yeezy boost 350 v2 męskie En un prolijo artículo publicado por la revista Business Insider, el periodista Ross Buker se preguntaba si el intrigante militar no era en realidad el hombre de la CIA en Libia y lo comparaba con Ahmad Chalabi, el trapisondista político iraquí que la Inteligencia norteamericana financió, entrenó y trasladó a Irak en 2003 junto a cientos de hombres armados para gestionar el país tras el derrocamiento de Sadam Husein, y que fracasó en su intento. Hafter y sus hombres habían volado ya desde EEUU a la frontera entre Libia y Egipto, y el senador demócrata por Ohio, Dennis Kucinich, se preguntaba también si la decisión de la Casa Blanca de promover y sumarse a la intervención militar de la OTAN en Libia respondía al deseo declarado de proteger a la población civil y salvaguardar los derechos humanos, o escondía en realidad un objetivo oculto que viajaba en el petate del anciano general. Nike Air Max 2016 Heren “¿Cómo de espontánea ha sido esa revuelta?”, se preguntaba retóricamente el político. Fjallraven Kanken OccasionEl nuevo líder de la oposición militar viajó a Libia hace dos semanas, aparentemente casi al mismo tiempo que el presidente firmaba la orden de operaciones… air max damskie ¿El nuevo líder vivió las dos últimas décadas en Libia? No. Maglia Jeff Teague En un barrio en Virginia, donde no tenía medios visibles de vida.

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  • Su nombre, coronel Jalifa Hafter. mochilas kanken baratas Uno se pregunta cuándo planeó el viaje…. y quién es su agencia de viajes”, argumentaba.

    Cinco años después, el general sublevado se proyecta como el principal escollo para la paz en Libia, y como uno de los peones que probablemente contribuirán a decidir si el país se hunde aún más en el caos que actualmente sufre, o logra iniciar el largo y proceloso camino hacia la normalización política. Joe Montana Jerseys Jefe del llamado Ejército regular libio, vinculado al Parlamento en Tobruk -reconocido por la comunidad internacional-, en mayo de 2014 lanzó una gran ofensiva contra las tropas afines al entonces gobierno rebelde en Trípoli en la ciudad de Bengazi que en dos años ha causado cientos de muertos y miles de desplazados internos. Conocida como “Operación Dignidad” -y apoyada por Arabia Saudí y Egipto-, en este tiempo solo ha servido para ahondar la división política entre los poderes rivales de Tobruk y Trípoli, envenenar el proceso de diálogo impuesto por la ONU y abrir las puertas de la urbe a los comandos yihadistas, ahora atrincherados en algunos de sus barrios. bestellen schoenen nike air max 2016 goedkoop Factor clave en la guerra que desangra el país, es también un obstáculo político esencial. Nike Air Max pas chers El pasado 18 de abril diputados de su cuerda volvieron a boicotear la sesión en el Parlamento de Tobruk que debía votar la confianza del llamado gobierno de unidad nacional, nombrado a principios de este año por el Consejo Presidencial designado por la ONU. La razón, que el proceso incluye también una reforma constitucional (artículo 8) que exige el cese de todo cargo político o militar ejercido con anterioridad a diciembre de 2015, fecha en la que parte de los Parlamentos rivales de Trípoli y Tobruk firmaron en Sjirat (Marruecos) el llamado “Acuerdo Nacional Libio” de reconciliación. Asics Aoldes Un eventual sí de la Cámara obligaría a Hafter a abandonar el mando del Ejército y dejaría su improbable reelección en manos del actual ministro de Defensa en el gobierno de unidad nacional, Al-Mahdi Al-Barghathi, al que se vincula con los líderes milicianos y señores de la guerra contrarios al taimado general. Días antes de la fallida sesión de confianza, Saqir Al-Jroushi, uno de los oficiales que componen el Estado Mayor de Hafter, amenazó con arrestar a Al-Barghathi tras acusarle de traición por reunirse con ministros y militares extranjeros “sin el permiso del jefe de las Fuerzas Armadas”. “Hafter está en conflicto con la ONU, pero aún mantiene el apoyo económico y militar de Al Sisi y la monarquía saudí”, que le suministran las armas, explica una fuente árabe de Inteligencia. nike air max bambini lunette de soleil ray ban pas cher También de gran parte de la CIA, aquella que siempre ha apostado por sostener militares autoritarios en el poder. billig nike air max 2016Pocos creen que, pese a haber quedado arrinconado en el proceso que ahora aplaude con entusiasmo la UE, el general haya escrito su último capítulo”, agrega, por su parte, un diplomático en la zona sobre un pulso político-militar que amenaza con fragmentar aún más amplia división que corroe al país norteafricano.

    Más allá de las evidentes diferencias de contexto, la situación actual en Libia se asemeja mucho a la que vivió Irak en los días en los que la opción Chalabi se desplomaba y las diversas corrientes políticas estadounidenses luchaban por imponer sus improvisadas y pancistas estrategias. En aquel tiempo, animadas por la declaración de George W. Bush, de que la misión estaba cumplida, las agencias de la ONU y las embajadas extranjeras comenzaron a desembarcar en Bagdad, a reabrir sus puertas y a retomar sus negocios como si la ocupación y la guerra -con sus múltiples cuentas pendientes- jamas hubieran ocurrido. Nike Air Max Thea Dames Recuerdo aquellos días en que un gobierno títere iraquí, movido por el procónsul norteamericano Paul Bremer desde la acorazada “zona verde”, asumía poco a poco las funciones de gobierno en un ambiente de euforia y autocomplacencia occidental mientras desmantelaba el esqueleto de la dictadura baazista de Sadam Husein, incluido su poderoso Ejército. Apenas fue una corta fantasía. El 19 de agosto de 2003, un atentado con camión-bomba segaba la vida del enviado especial de la ONU a Bagdad, Sergio Vieria de Mello, y destruía la sede de Naciones Unidas a la que los corresponsales que en aquellos tiempos trabajábamos en la capital iraquí íbamos con frecuencia a comer. Nike Air Max 2017 Heren blauw Dos semanas antes, los movimientos yihadistas -entonces aún de resistencia- habían perpetrado una ataque similar en la embajada de Jordania. nike cortez 90s Garrett Richards Jersey Mochilas Kanken Classic Irak, invadido e intervenido por potencias occidentales, se deslizaba hacia el desgobierno y el enfrentamiento sectario en el que más de una década después sigue enfangado, y del que han salido monstruos como el Estado Islámico que ahora pervierte el Islam, mata musulmanes inocentes y atormenta a Occidente.

    En el Trípoli actual, un gobierno impuesto y tutelado por la ONU trata desde hace un mes con apropiarse del poder apoyado por las naciones europeas, dispuestas a reabrir sus embajadas y retomar sus negocios pese a que ese Ejecutivo carece de legitimidad, disfruta de tantos enemigos como frágiles apoyos locales, y de que la situación de seguridad es cuando menos confusa. Canotta NBA En la sombra, decenas de milicias mantienen los arsenales repletos de armas y municiones y venden su fidelidad al mejor postor, mientras el Parlamento expulsado, considerado rebelde, redefine su estrategia. En la parte este del país, Hafter conserva sus apoyos y chantajea al gobierno en Trípoli en busca de mantener y ampliar su poder, pese al rechazo de la mayor parte de las milicias. Y en Derna, Sirte, y otras pequeñas poblaciones de la costa mediterránea, los grupos yihadistas parecen prepararse para nueva ofensiva estival, con los vastos recursos petroleros del país como principal anhelo. Todavía asentados en el vecino -y también inestable- Túnez, muchos de los libios que en 2011 huyeron de la dictadura y del alzamiento rebelde apoyado por la OTAN se obligan aún a estrangular sus ansias de volver: conceden margen al tiempo, aguantan y rezan, con la esperanza de que “nos dejen a los libios elegir nuestro futuro“, y el deseo de que el paralelismo iraquí y la vieja historia intrvencionista y colonial que presidió el siglo XX -obsoleta y dañina- no se repitan.

    De Líbano a Libia: síntomas de una primavera en ocaso

    Avanzado el otoño de 1989, las distintas partes en conflicto en el Líbano se reunieron en la ciudad arábiga de Taif para firmar un acuerdo que pretendía poner fin a 15 años de cruenta y enmarañada guerra civil. Patrocinado por la autocracia saudí, el documento enmendaba parcialmente el reparto confesional diseñado por Francia durante los años de Protectorado (conocido como Pacto Nacional, entregaba la presidencia el país a la comunidad cristina, la jefatura del gobierno a la comunidad suní y la dirección del Parlamento a los chiíes), regulaba el desarme de todas las milicias -a excepción del grupo chiíta Hizbulá o Partido de Dios, entonces único movimiento de resistencia contra la ocupación israelí del sur del Líbano- y exigía el repliegue del Ejército sirio, actor protagonista en la contienda y en el gobierno desde que en 1976 penetrara en el país con el beneplácito de la Liga Árabe. Solo un hombre se opuso a un tratado bendecido, igualmente, por la administración que dirigía en Washington George W. Adidas ZX 750 Heren Bush: el general Michel Aoun, entonces jefe del Ejército Nacional libanés y líder de uno de los dos ejecutivos que en aquellos días pugnaban por el poder entre los escombros de un Estado desolado, arruinado, completamente fallido. Nacido en 1933 en Haret Hreik, un suburbio del sur de la capital mezcla de cristianos y chiíes convertido desde la década de los noventa en el bastión de Hizbulá, con su negativa Aoun prologó un año más el sinsentido bélico que padecían los habitantes de Beirut. Al mando de las principales unidades de artillería, y apoyado por el régimen de Sadam Husein, se acantonó en el palacio presidencial de Baabda para luchar contra lo que consideraba una capitulación forzada desde Damasco. A su entender, el arreglo rubricado en la localidad saudí favorecía las aspiraciones neocolonialistas de Siria -pese a que se le daba un plazo de dos años para retirar sus tropas-, garantizaba la futura supremacía militar (y consecuentemente política) de Hizbulá, ya que se obviaban las condiciones y el plazo para su desarme futuro, y mermaba la influencia y el poder de la comunidad cristiana al equipar el número de diputados cristianos y musulmanes en el Parlamento y traspasar la prerrogativa de la elección del jefe del gobierno de la Presidencia a la Cámara de Representantes. Nike Air Max 2017 męskie El primer capítulo de su resistencia -que le condujo incluso a enfrentarse a cañonazos con su antiguo aliado Samir Geagea, señor de la guerra y jefe de las Fuerzas Libanesas, segunda milicia cristiana del país- acabó el 13 de octubre de 1990 en la embajada de Francia en Beirut. Perseguido por los soldados del presidente sirio Hafez al Asad -en aquel tiempo aliado con Estados Unidos- abandonó el palacio presidencial por la puerta de atrás y partió hacia el exilio en París.

    Tres lustros después, Hizbulá aún conserva intactos sus arsenales y ha devenido en la principal fuerza política del país, con amplia presencia en la Asamblea Nacional y sobre todo, un dominio casi absoluto en los ayuntamientos y gobernaciones meridionales; las tropas sirias han retornado a su territorio -forzadas en gran parte por las manifestaciones populares que en febrero de 2005 estallaron en protesta por el asesinato del entonces primer ministro y líder de la comunidad suní Rafik Hariri, del que ase acusó tanto a Damasco como al Partido de Dios; y Michel Aoun ha retornado al palacio de Baadda con las ganas de revancha íntegras y la anuencia -quizá derrota- de aquellos que un día le combatieron y le obligaron a salir de la tierra en la que nació y luchó. Goedkoop Nike Schoenen 2017 Entrevisté al anciano general, al que muchos consideran un criminal de guerra, al poco de su regreso del destierro. El conflicto bélico de 2006 -el último hasta la fecha entre Hizbulá e Israel- acababa de concluir y Aoun emergía de nuevo como un elemento poderoso en la confusa, inestable y tornadiza política libanesa, acostumbrada a toda clase de alianzas efímeras y contra natura. Reconciliado con Geagea -único señor del enfrentamiento fratricida libanés que fue condenado y encarcelado- y aliado con Hizbulá y otras fuerzas pro sirias a las que combatió en 1990 -como las del líder maronita Suleiman Frangie- se presentaba como un simple patriota, un mediador que quería pasar la página del episodio más negro de la afligida y cruenta historia libanesa. Su discurso, directo pero con un estudiado acento conciliador, había contribuido a que su partido, el Movimiento Patriótico Libre (FPM), consiguiera 21 diputados en las elecciones de 2005 y fuera ya entonces el segundo bloque más numeroso del Parlamento. Todavía no había dado el giro definitivo y entrado en el gobierno dominado por Hizbulá, paso que daría tres años después. Sentado en un viejo sillón de su residencia del barrio de Rabieh, afable y distendido mientras hablaba de sus nietos, aún le costaba reconocer que su mayor deseo era recuperar el sillón del que se consideraba desposeído.

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  • Faltaba aún quebrar la aversión de la familia Hariri y de su partido Futuro, hegemónico entre la comunidad suní y brazo ejecutor en el Líbano de la plutocracia saudí. “Los acuerdos de Taif fueron un mal acuerdo. New Balance Dames Pero todavía tenemos una oportunidad y debemos aprovecharla”, me dijo entonces.

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    El regreso días atrás del general al Palacio de Baabda supone, ante todo, una nueva victoria de Irán sobre Arabia Saudí en el escenario regional. Aoun no solo ha contado con el apoyo directo de Hizbula -el principal socio de Teherán en el Líbano-, del propio régimen persa -una de las primeras llamadas de enhorabuena que recibió fue la de su ahora colega iraní, Hasan Rohaní- e incluso de Bachar al Asad -a cuyo padre combatió en 1989 y que también le llamó para felicitarle; si no que visto doblegarse ante su aún marcial figura a Saad Hariri, el hijo del primer ministro asesinado hace una década y hombre de paja de Riad en el Líbano. La familia Hariri ha dominado la comunidad suní libanesa desde que a finales de la década de los ochenta, Rafik -el patriarca- se desprendiera de la responsabilidad de sus cresos negocios de construcción en Arabia Saudí y se trasladara al Líbano con el beneplácito de sus patrones, a los que construyó suntuosos palacetes. Forrado de petrodólares, el especulador se apropió de los proyectos para reconstruir el centro de la capital, devastada tras quince años de bombardeos, y los sumó a sus influencias hasta lograr ser elegido primer ministro. Una de las teorías más consistentes que explican su asesinato apuntan a que, henchido de poder y dinero, se atrevió a retar al presidente Bachar al Asad, que hasta entonces aún tenía la última palabra en el devenir de la política y la economía libanesa. Dallas Mavericks “La decisión de Hariri (de firmar un acuerdo con Aoun y Hizbulá) ha generado controversia entre sus bases populares, e incluso ha llevado a varios miembros de su bloque parlamentario a oponerse a la decisión de su líder”, explica el periodista Alí Hashem. Nike Air Max Goedkoop Y muy probablemente está relacionada, en gran parte, con la crisis financiera que atraviesa el multimillonario y el supuesto rechazo a ayudarle de su protector saudí, argumenta. “La principal compañía de Saad, Sudi Oger, no paga los salarios a sus empelados desde hace semanas debido a una serie de reveses financieros sufridos a causa de la propia crisis saudí y de la difícil relación personal que mantiene con el príncipe heredero, Mohamad bin Nayef. Saad se ha topado con una encrucijada: o se arriesga a una apuesta política absoluta o trata de preservar su estatus personal hasta que la situación en la región vuelva a cambiar”. El hijo de Rafik Hariri, que probablemente se convertirá en primer ministro gracias al acuerdo con Aoun, ha elegido la segunda. Una decisión, la de tratar de sobrevivir, que Hashem considera en una de su columnas del diario digital Al Monitor, una verdadera oportunidad para el futuro del Líbano.

    Pero la resurrección de Aoun se perfila también como un síntoma nocivo, como el triste ocaso de una primavera, la cacareada “primavera árabe”, que se resiste a florecer. Bien es verdad que el Líbano apenas se vio sacudido por el viento renovador que desataron las movilizaciones populares de 2011, sumergido como estaba en simas dispares a las que condujeron a la caída de las dictaduras en Egipto, Libia o Túnez. O al intento, aplastado y manipulado, de revolución en Siria. Pero un lustro después de un terremoto social y político que sorprendió y maravilló al mundo, el Líbano parece sumarse también a la preocupante marcha atrás que han emprendido la mayoría de los países árabe-musulmanes. Una tendencia que parece repetir los oscuros patrones que caracterizaron la pasada centuria y en la que las retrógradas monarquías absolutas sobreviven o se refuerzan (caso de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Qatar o Marruecos), en la que surgen nuevos mutantes políticos (como la demo-dictadura electoral turca, cada vez más parecida a la iraní), y en la que las dictaduras se renuevan con tenebrosos personajes del ayer que regresan -bajo la indolencia o quizá beneplácito de Occidente- para garantizar que nada cambie.

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  • Solo Túnez ha mostrado hasta la fecha una faz distinta, aunque queda aun por ver si el giro renovador emprendido es sincero o una simple triquiñuela.

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    El proceso ya ha culminado en países como Egipto. Allí, el general Abdel Fatah al Sisi, miembro de la cúpula militar que escoltó y protegió la dictadura de Hosni Mubarak, ha aprovechado las cenizas del Islam Político para imponer una satrapía, tan cruel o más que la dirigió durante más de tres décadas su jefe y predecesor. Nike KD 9 tn nike pas cher Desde que hace casi tres años liderara un golpe de Estado al que después vistió con una falseada legitimidad democrática, la represión de las libertades individuales y colectivas se ha multiplicado, el miedo ha retornado y el Ejército ha incrementado su monopolio sobre los recursos del poder y el Estado; ministros y responsables de todo el mundo han regresado a Egipto para hacer negocios y los países vecinos -en particular Israel- aplauden la “estabilidad” conseguida. Nada que los egipcios -que se levantaron en 2011 al grito de libertad, derechos y justicia social- no hubieran padecido ya.

    Y progresa adecuadamente -aunque con más lentitud quizá de los esperado- en Libia, donde el mariscal Jalifa Hafter, antiguo miembro de la cúpula que en 1968 aupó al poder a Muamar al Gadafi, pugna por hacerse con el poder. Nacido hace 73 años en la localidad de Ajdabiya, en la parte este del país, Hafter fue durante los primeros años del régimen de Al Gadafi un héroe de guerra. El hombre al que el entonces joven coronel confiaba la dirección de los asuntos bélicos relevantes bélicos, como la guerra de Chad. Sin embargo, avanzado la década de los ochenta, y con las primeras disidencias de importancia en el Ejército, el militar fue acaparando una fama que asustó al excéntrico dirigente. adidas zx 850 donna Derrotado y capturado en el campo de batalla, Al Gadafi abandonó a Hafter y a sus hombres a su suerte. Asics Kinsei 5 męskie Solo la CIA, que en aquellos años buscaba crear una fuerza de oposición interna, acudió en su ayuda. Transportado en un avión militar a Virgina junto a 300 de sus hombres, se instaló en una mansión cercana al cuartel general de los servicios secretos norteamericanos en Langley y, al mando de una milicia entrenada por agentes estadounidenses, se convirtió en el principal opositor al tirano en el exilio. soldes nike 2017 Adidas sklep Regresó a su país en marzo de 2011, escasos dos meses después de que estallara en Bengazi el alzamiento. Entró vía Egipto con un nutrido grupo de fieles fuertemente armados y conspiró en el seno de las filas rebeldes hasta lograr que en 2014 el entonces gobierno internacionalmente reconocido en Tobruk le nombrara comandante jefe del llamado Ejército regular libio. Desde entonces, se ha convertido en el hombre fuerte del este del país y en uno de los principales escollos para el desarrollo del plan de reconciliación forzado en diciembre pasado por la ONU. UA Clutchfit Drive II No solo controla el Parlamento en Tobruk -aún la única institución legítima de Libia; ha levantado un cerco a la ciudad de Bengazi, juega con las fuerzas yihadistas e islamistas en su bastión oriental de Derna y en los últimos meses se ha hecho con el control de los puertos petroleros de Sidrá y Ras Lanuf, claves para la exportación de crudo en el país. “Se ha convertido en un factor esencial para el futuro de Libia”, admite en secreto una fuente diplomática de Naciones Unidas. Tanto que, tras intentar apartarlo y ningunearlo con el plan aprobado en diciembre de 2015, el nuevo enviado especial de la ONU, Martin Kobler, le telefonea desde hace semanas -sin éxito- para dialogar con él.

    Los avances de Hafter, quien controla ya más de la mitad del país, han enterrado el citado plan de paz trazado por el anterior enviado especial de la ONU a Libia, Bernardino León, quien jamás llegó a entender la complejidad del conflicto en el que pretendía mediar. Como señala el reputado centro de investigación “Crisis Group” en su último informe, en el inicio el problema residía en la legitimidad: el gobierno en Trípoli se negaba a reconocer el resultado de las elecciones y se resistía a entregar el poder al nuevo Parlamento, que buscó refugio en Tobruk. El objetivo era evitar una división territorial que se halla inscrita en el ADN de este vasto desierto asomado al Mediterráneo: la Tripolitania, en el oeste, y la Cirenaica, en el este, se han sentido regiones diferentes desde tiempos del imperio romano. Para ello Naciones Unidas inventó un Consejo Presidencial, que debía trabajar en la designación de un gobierno de unidad nacional, y un Consejo de Estado, más amplio, que ejercía de Cámara consultiva con la que tratar de equilibrar los intereses del Ejecutivo cesante. El Parlamento de Tobruk asumiría el poder legislativo y entregaría la legitimidad a ese gobierno.

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    El plan dejaba en segundo plano el problema de las decenas de poderosas milicias que existen en el país -verdadero nudo gordiano, más allá del conflicto político- y ocultaba una celada para intentar descabalgar a Hafter. El acuerdo exigía que todos los altos cargos, políticos y militares, cesaran de sus cargos hasta que se constituyera el citado gobierno de unidad, que renovaba su responsabilidad o los sustituía por otros. Air Jordan Uomo 9 Una cláusula que ponía en serio riesgo la continuidad de el general (ahora mariscal) al frente de las Fuerzas Armadas libias.

    Del conflicto sacaron provecho las mafias que trafican con inmigrantes, que han hecho de Libia su principal base en el Mediterráneo, y los grupos extremistas emparentados con la organización yihadista “Estado Islámico”, que -con ayuda de nostálgicos del régimen de Al Gadafi- lograron establecer una consiste provincia del Califato en la ciudad costera de Sirte, cuna y tumba del dictador. A finales de mayo, cuando los fanáticos amenazaron con avanzar a Trípoli, las influyentes milicias de la ciudad de Misrata lograron concitar en su favor al Gobierno de unidad -recién aterrizado en Trípoli- y a varias milicias del oeste del país para liberar la urbe, ofensiva que seis meses después no ha sido resuelta aún, pese a contar la Alianza libia con el apoyo aéreo de Estados Unidos. Adidas Zx 800 Heren El ejecutivo nombrado por el Consejo presidencial designado por la ONU esperaba una victoria rápida que le ayudara a congregar el respaldo político y militar del que aún carece. También adolece del favor del pueblo, decepcionado porque no ha sido capaz de solucionar la crisis financiera y logística que sufre gran parte del oeste del país, donde carecen de agua corriente, electricidad y dinero en efectivo.

    “Los objetivos fundamentales que se marcaron en Skhirat -evitar una mayor confrontación militar y prevenir el colapso financiero- aparecen cada vez más distantes. sac a dos kanken fjallraven El retroceso del Estado Islámico en Sirte podría desembocar en nuevos enfrentameitnos entre los grupos no yihadistas por el control del petróleo y gas, lo que probablemente pospondría la capacidad de Libia para aumentar las exportaciones y pondría aún más en peligro las perspectivas de paz”, argumenta Crisis Group. “A largo plazo, un proceso de paz fallido y enfrentamientos crecientes darían a los grupos radicales la oportunidad de reagruparse. Por tanto, la prioridad inmediata es evitar la violencia que parece estar gestándose en el Golfo de Sirte, Bengasi y Trípoli quizá”, advierte.

    En círculos diplomáticos, comienza a cuajar, igualmente, la idea de que solo un hombre fuerte, con mano de hierro, puede ordenar este caos. Hafter ha trabajado durante los últimos meses en esta dirección. Fjallraven Kanken Pas Cher Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Rusia -además de Arabia Saudí- respaldan abiertamente al mariscal, al que le proveen de las armas que le impide comprar el embargo impuesto por la ONU a Libia. También alista el apoyo de fuerzas de elite francesas en la lucha contra el yihadismo y de los sectores de la CIA que lo tutelaron en su etapa norteamericana. Enfrente, una parte del gobierno de Estados Unidos mantiene su alineamiento con el Gobierno de unidad; igualmente Italia y otros países europeos, aunque cada vez de forma más tibia. A la espera de conocerse el destino final de Bengazi, capital de la Cirenaica y del alzamiento contra Al Gadafi, todos los ojos miran ya al viejo mariscal, hijo político de un siglo que ya pasó, que ha prometido no abandonar la lucha hasta pisar de nuevo, como su colega Michel Aoun, el palacio de gobierno que cree corresponderle en Trípoli.

    La batalla olvidada que afectará el futuro de Europa

    En junio de 2015, la rama libia del grupo yihadista Estado Islámico difundió un comunicado en las redes sociales en el que confirmaba que se había hecho con el control absoluto de la ciudad costera de Sirte, cuna del derrocado dictador Muamar al Gadafi y puerto mediterráneo en el que éste fue linchado hasta la muerte en el otoño de 2011. Tras meses de esporádicos e intensos combates con fuerzas islamistas afines al entonces gobierno en Trípoli -considerado rebelde por la comunidad internacional-, un comando de los fanáticos logró derrotar a la fuerza de elite “Falange 166” e izar el pendón negro sobre la central eléctrica que controlaba el suministro en la zona centro-oeste del país. Los yihadistas ya habían aprovechado, asimismo, la guerra de desgaste que los regímenes rivales de Trípoli y Tobruk libraban en Bengazi -segunda urbe en importancia del país- para tender una línea de suministro desde su baluarte en Derna -ciudad cercana a la frontera de Egipto-, y para abrir una ruta hasta la población de Al Uashka, a las puertas de Misrata, a escasos 250 kilómetros de la capital. cheap albion silver En apenas seis meses, y con relativa facilidad, los fanáticos habían logrado salir del desierto, avanzar por la costa y conseguir su mayor éxito: la conquista de un bastión en la cuenca del Mediterráneo, frente a las playas del sur de Italia.

    Un año después, milicias afines al denominado gobierno de unidad libio -formado en febrero de este año por un Consejo Presidencial designado por la ONU-, fuerzas leales al Parlamento en Tobruk -que hasta la fecha se ha negado a reconocer a la nueva autoridad en la capital- y diferentes señores de la guerra se preparan por separado para intentar liberar Sirte, una batalla crucial para el futuro de Libia -y por extensión para la estabilidad del sur de Europa- que al igual que la ocupación yihadista de la ciudad apenas genera el interés de los grandes medios. Nike Air Max 2017 Heren Uno de los primeros en sumarse a la ofensiva ha sido el controvertido general Jalifa Hafter, un ex miembro de la cúpula golpista que aupó al poder a Al Gadafi en 1969, reclutado años después por la CIA para derrocar al sátrapa, y devenido ahora en el mayor obstáculo para la reconciliación en el país. albion gold Jefe del Ejército libio asociado a Tobruk, el general, de 73 años, ordenó hace una semana a sus hombres tomar posiciones en áreas del este vecinas a la localidad de Ben Yawad y a la carretera que conduce al este, donde cerca de dos centenares de familias que tratan de huir de Sirte son rehenes de los yihadistas. nike air max 2015 czarne Ese frente oriental lo completan la fuerza de elite “Saika”, que también combate junto a Hafter en la batalla de Bengazi, y las llamadas “Fuerzas de Autodefensa de Cirenaica”, que defienden las instalaciones petroleras libias bajo el mando de Ibrahim Jadhran, enemigo del ladino militar. Womens Air Jordan 12 asics iii damskie buy albion gold Según el diario local Libya Herald, el señor de la guerra y el líder de “Saika”, Wanis Bukhmada, llegaron la semana pasada a un acuerdo para combatir juntos en la zona de Ras Lanuf y Sidrá, principales puertos petroleros del país. Goedkoop Nike Air Max Jadhran ya frenó el pasado diciembre el intento de los yihadistas de asaltar y conquistar las citadas instalaciones portuarias.

    Más confuso se observa el frente oeste, donde las milicias de la ciudad Misrata tienen problemas para contener la presión del Estado Islámico libio. La semana pasada, al menos diez oficiales de esa fuerza murieron y cerca de un centenar de soldados más resultaron heridos en combates cerca de la localidad de Al Saed, situada a medio camino entre las dos poblaciones. Fuentes extraoficiales aseguran que en esa zona también pelean junto a los misratíes unidades especiales de Italia y Reino Unido -bajo el disfraz de equipos de asesoramiento militar.

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  • Según una conocida página web israelí vinculada a los servicios secretos, días atrás varios soldados británicos e italianos perecieron o fueron capturados por comandos yihadistas en el camino entre Misrata y Sirte. mochilas kankenLa batalla de Sirte es crucial para el futuro de Libia. La ONU y las potencias internacionales apuestan por que una victoria permita al gobierno de unidad lograr una legitimidad y un apoyo popular que no tiene”, explica un diplomático europeo que ha trabajado cerca del Consejo Presidencial. “Pero existe también un alto riesgo de que ahonde la división política del país, ya que algunos como Hafter ven una oportunidad de fortalecer sus reivindicaciones”, advierte la fuente, que prefiere no ser identificada. buy albion silver “Solo una victoria total facilitaría la negociación, pero incluso sobre esa victoria hay dudas”, subraya.

    En la misma línea se pronunciaba días atrás el analista francés Patrick Haimzadek en las páginas de la revista digital Viento Sur. Mochilas Kanken Big De acuerdo con su relato, Hafter no solo persigue aumentar la presión sobre el gobierno de unidad; en sus cálculos estratégicos se proyecta la posibilidad de que el enfrentamiento con los yihadistas debilite la posición de Jadhran y la defensa de los campos petroleros de Ras Lanuf y Sidrá, que ambiciona. Además, en sus filas -apoyadas por soldados de elite franceses- han comenzado a aparecer antiguos miembros del derrocado régimen de Gadafi, huidos a Túnez y otros países de la región en 2011 a la espera de revancha.

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  • La presencia de numerosos oficiales del antiguo régimen originarios de Sirte y de Bani Walid en el Ejército del general Haftar y el deseo de revancha -en particular de Bani Walid que no ha olvidado la ocupación y los castigos infligidos en 2012 por las milicias de Misrata- podrían reabrir las heridas de la guerra de 2011. Fjallraven Kanken No.2 adidas zx 100 homme En efecto, son muchos los que, tanto en el este como en el oeste, desearían hacer pagar a Misrata el precio de su dominación política y militar de estos últimos años”, advertía.

    El primero de ellos, el propio Hafter. Cheap Fjallraven Kanken Classic

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  • nike air max 2017 heren wit El general se ha posicionado desde el primer minuto en contra de la preeminencia de los misratíes y de la presencia, en cualquier órgano de gobierno, de grupos islamistas moderados emparentados con la ideología de los Hermanos Musulmanes egipcios. Desde su segundo regreso, en 2013, ha tratado, además, de explotar la tradicional división entre las dos grandes regiones libias (la Cirenaica, en el este, y la Tripolitania, en el oeste) en favor de sus ambiciones totalitarias. Primeramente, con una guerra fallida en Bengazi, capital del alzamiento contra Al Gadafi. En mayo 2014, emprendió la llamada “Operación Dignidad”, una ofensiva cuyo único objetivo era arrebatar el control de la urbe a las milicias “Majlis al Shura” y “Zawra Bengazi” -aliadas del antiguo gobierno en Trípoli- y favorecer así las exigencias del Parlamento de Tobruk en el proceso de negociación tutelado por la ONU. Dos años después, el frente de batalla apenas se ha movido y Bengazi sufre una crisis humanitaria similar a la que padecen muchas poblaciones en Siria. adidas neo męskie nike air max 90 uomo Cientos de miles de personas se han visto obligados a huir y se han convertido en desplazados internos. Los que aún permanecen, exponen su vida a la diosa fortuna. Nike Air Max Goedkoop Fjallraven Kanken Occasion nike air zoom pegasus 32 hombre Esta misma semana, diez personas, entre ellas dos niños, murieron al caer tres proyectiles en la conocida plaza de Kish durante una manifestación en favor del anciano general. new balance cm1600 asics gel lyte 5 hombre rojas Escasea la comida y el agua, apenas funcionan los servicios públicos y algunos barrios de la periferia han caído en manos de bandas criminales y grupos yihadistas.

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    En segundo lugar, embrollando el proceso político una vez que este se desvió del camino que interesaba a su codicia. buy albion gold Son sus afines los que desde hace mes y medio maniobran para que el Parlamento de Tobruk no pueda reunirse e impedir así que legitime el gobierno de unidad instigado por la ONU que dirige Fayez al Serraj. Jordan 4 Sale Adidas Superstar Heren Este proceso incluye una celada tendida por diversas fuerzas y movimientos del oeste para neutralizar el poder del general. Además del voto de confianza, los diputados deben aprobar el llamado “Acuerdo Nacional Libio”, firmado el pasado diciembre en la localidad marroquí de Sjirat. albion silver Aparte de permitir la creación del Consejo Presidencial, el pacto incluye un polémico artículo que exige la renuncia de todos los cargos de responsabilidad designados hasta ese momento. Incluida la dirección de las Fuerzas Armadas libias, que Hafter todavía retiene pese a las exigencias de Misrata y la oposición del ministro de Defensa del gobierno de unidad, Al Mahdi al Barghathi.

    La coordinación es esencial para expulsar a los islamistas y recuperar Sirte. cheap albion gold Y parece que está muy lejos de alcanzarse”, explica un responsable militar europeo destinado en el norte de África. Maglie Oklahoma City ThunderHay voces en Trípoli que ya piden que se retrase la operación, pese a que el jefe de la Coordinadora Militar (apadrinada por el gobierno Al Serraj) insista en que está todo listo para seguir adelante. Jarrett Lee – LSU Tigers El riesgo es evidente”, agrega la fuente. Cheap Nike Shoes Sale UK Hafter, mientras, prosigue con su plan. Fjallraven Kanken Classic cheap albion gold Sus hombres ya han tomado oposiciones y librado las primeras escaramuzas en el frente este. Y él mismo ha vuelto a desairar a la ONU al negarse a reunirse con el enviado especial, Martin Kobler. Adidas Zx 850 Heren Y es que más allá de los factores que introduzcan Ares y las Moiras, la probable derrota de los yihadistas –la planeada ofensiva cuenta también con el apoyo aéreo extranjero- podría al final constituir una victoria pírrica que agite aún más el actual caos, ahonde la división política y militar y abra un nuevo capítulo en la guerra civil libia.

    Libia: la intervención militar que viene

    En marzo de 2011, y en plena efervescencia de las ahora fracasadas “primaveras árabes”, las potencias internacionales sumaron una más a la lista de decisiones discutibles que han adoptado en Oriente Medio y el norte de África a lo largo del fatídico siglo XX. Goedkoop Nike Schoenen 2017 Asido a una obsoleta geopolítica que ha causado cientos de miles de muertes, el Consejo de Seguridad de ONU emitió la pertinente resolución “Ad Hoc” y la OTAN se apresuró a bombardear Libia con la excusa de proteger a los civiles. El alzamiento contra la dictadura de Muamar al Gadafi perdía fuelle y las tropas del excéntrico líder, mejor pertrechadas, recuperaban terreno y amenazaban con reconquistar la ciudad de Bengazi, capital de la histórica provincia de la Cireanaica y simbólico bastión de los rebeldes. new balance 574 femme rouge La intervención militar aliada, liderada por cazabombarderos Rafale franceses, fragatas de la Marina británica y los buques de asalto anfibio estadounidenses USS Kearsarge y USS Ponce, contribuyó a cambiar el signo de la incipiente guerra civil libia. Iniciado el mes de agosto, la amalgama de grupos rebeldes ponía cerco a Trípoli, que caería apenas dos semanas después. Madison Bumgarner Authentic Jersey Acorralado, abandonado y traicionado, el tirano huyó a Sirte, su ciudad natal, donde moriría el 20 de octubre de ese año, vejado y linchado por una turbamulta ciega de entusiasmo e ira.

    Cinco años después, Libia es un estado fallido, sumido en el caos y la guerra fratricida, donde un fusil vale más que una vida y el futuro es un lujo en el que casi nadie confía. La muerte se ha adueñado del desierto, las balas silban cada amanecer en las calles, tristes y vacías, y el lamento de miles de ciudadanos subsaharianos, víctimas de la guerra, el hambre, la desesperanza y la avaricia de los traficantes de personas, inunda la costa y resuena como un eco desgarrador en la sorda Europa. asics buty męskie Un inmenso almudín de armas teñido de sangre malbaratada en el que dos gobiernos igualmente deslegitimados luchan por prevalecer con la ayuda de estraperlistas de todo pelaje, líderes tribales devenidos en señores de la guerra, directivos ventajistas al servicio de multinacionales petroleras y comisionistas disfrazados de asesores extranjeros. Uno, calificado de rebelde y pro islamista, en Trípoli; y otro, considerado legítimo por la comunidad internacional -aunque carece de base legal desde el pasado 20 de octubre- en Tobruk. Enfrentados sobre el terreno, ambos están enmarañados desde hace más de un año en un trabado proceso de diálogo forzado y tutelado por la ONU que apenas ha servido para profundizar aún más la brecha que separa sus ambiciones. El objetivo declarado es consensuar un Ejecutivo de unidad nacional que colme el vacío de poder que gota a gota llenan, cada día, los grupos yihadistas que crecen en el país. asics gel kinsei 4 cena Sin embargo, la ristra de informaciones y sucesos acaecidos en las últimas semanas inducen a pensar que el fin último es allanar el terreno para una nueva (e interesada) intervención militar extranjera.

    Pese a que oficialmente lo nieguen, Londres tiene militares y asesores en Misrata desde hace meses. Nike Max UK Taylor Martinez College Jerseys También los estadounidenses y los italianos han enviado gente son el terreno”, comentaba recientemente un colega durante una agradable cena en Argel. “Muchos de ellos, en particular los norteamericanos, son mercenarios, trabajadores de compañías privadas de Seguridad que entrenan a milicias locales”, comentaba otro de ellos. nike air max La táctica que se persigue es antigua, y ya se puso en marcha en Siria antes de que las tropas rusas intervinieran para salvar al sátrapa Bachar al Asad, y por extensión sus vastos intereses en la zona. Ensamblar primero una fuerza terrestre local que ofrezca carne de cañón y limite la injerencia extranjera a bombardeos aéreos y marítimos, sin el engorroso trago que suponen los muertos propios de cara a la exigente opinión pública. New Balance 574 Pas Cher En Siria e Irak ese trabajo sucio lo han desempeñado con esplendor (también interesado) las tropas kurdas y algunos grupos de oposición, tanto laica como islamista. New Balance 446 mujer NMD Adidas Dames En Libia se busca desde hace varios meses un entendimiento entre las milicias afines al gobierno en Trípoli, congregadas en torno a la plataforma “Fajr Lybia” (Amanecer Libia), las katibas de la ciudad de Misrata, una de las más efectivas del país, los mesnaderos del señor de la guerra Ibrahim Yidran, que defienden las instalaciones petroleras, y el antiguo Ejército regular libio, ahora leal al Ejecutivo en Tobruk. buy albion gold Iniciada la segunda semana de febrero de 2016, el principal escollo es aún el controvertido general Jalifa Hafter, un antiguo miembro de la cúpula militar que en 1969 aupó al poder a Muamar al Gadafi y que en la década de los Ochenta se convirtió en uno de sus principales opositores en el exilio. Women Air Jordan 6 Refugiado durante años en una mansión cercana a la sede de la CIA en Langley, el militar, de 73 años, regresó al país en 2011, escasas semanas después de que estallara la revuelta contra su antiguo patrón. Maglie Atlanta Hawks Fjällräven Kånken Mini Apoyado financiera y militarmente por Arabia Saudí y otras monarquías de la península Arábiga, cruzó entonces la frontera con Egipto y maniobró hasta ser designado el pasado año jefe de las antiguas Fuerzas Armadas gadafistas, leales a Tobruk. buy albion silver Meses antes, en mayo de 2014, había lanzado una infructuosa ofensiva militar contra la ciudad de Bengasi -bajo control de milicias afines a Trípoli- que ha causado el desplazamiento interno de miles de personas y solo ha servido para enconar aún más el conflicto.

    La ambición de Hafter de liderar el futuro Ejército de unidad libio -deseo al que se opone Trípoli- es igualmente una de las razones que obstaculizan el acuerdo político, que las potencias extranjeras ambicionan con desespero para avanzar en sus planes intervencionistas. Nike Air Max 2016 Heren groen albion gold También una de las causas de que la conjunción de fuerzas libias que anhela esa llamada “alianza antiyihadista” internacional no sea todavía una realidad. Chaussure Asics Gel Noosa Tri 11 Arrinconada en Siria, donde Moscú marca ahora el paso de la guerra- las potencias mundiales han tornado sus ojos al país norteafricano, ausente de los titulares de prensa durante meses. Una reciente noticia difundida por los medios mundiales más influyentes ha despertado las sospechas de que algo se cocina entre los expertos. Días atrás, la Casa Blanca aseguró que el número de combatientes del Estado Islámico había caído en Siria e Irak y por contra había aumentado peligrosamente en Libia. cheap albion gold Pero lo cierto es que el empuje del yihadismo es poderoso desde hace más de un año. Asentados en la ciudad oriental de Derna, vecina a la frontera con Egipto, no ha dejado de acaparar terreno desde que en hace exactamente doce meses la rama libia del EI plantara su bandera en el extrarradio de Sirte, ciudad asomada al Mediterráneo situada a unos 450 kilómetros al este de Trípoli, sin que ello supusiera grandes titulares. buy albion gold Desde entonces, los yihadistas han logrado asumir la mayor parte de la urbe que vio nacer y morir a Al Gadafi. Han penetrado en barrios de Bengasi, donde las tropas de Trípoli y Tobruk se desgastan mutuamente sin sentido ni beneficio. cheap albion silver Y han establecido puestos avanzados en la histórica localidad romana de Sabratha, a medio camino entre la capital y la frontera con Túnez. Envalentonadas, a finales de enero pusieron cerco a las puertos petroleros de Sidrá y Ras Lanuf, los más importantes del país -este primer envite fue frenado por las fuerzas de Yidrán. Además, han sido capaces de contaminar su nociva influencia a las naciones de la región. albion silver Nike Max UK Especialmente al frágil Túnez. Según las autoridades de este país, los autores de los dos atentados que segaron la vida de sesenta turistas extranjeros entre marzo y junio de 2015 eran jóvenes compatriotas que recibieron entrenamiento militar en Libia. A territorio libio también se ha desplazado la mayoría de los yihadistas tunecinos que han regresado a su patria tras combatir con las huestes del autoproclamado califa. Se calculan en casi medio millar. A su vera -y en muchos casos, bajo sus órdenes- combaten iraquíes, sirios, turcos, jordanos, saudíes, egipcios, argelinos, europeos, pero también libios.

    La reciente reunión de la alianza antiyihadista en Roma giró en torno a esa intervención. adidas gazelle hombre Y aunque el documento final descartó una inminente intervención, lo cierto es que se habló de que aportaría cada uno”, explica un miembro de los Servicios Secretos árabes familiarizado con el encuentro. cheap albion gold En la capital italiana convergieron la mayoría de los gobiernos que en 2011 participaron en los bombardeos de la OTAN sobre las fuerzas de Al Gadafi (incluida España), muchos de los cuales también forman parte de la cruzada en Siria. Algunos, como el propio Túnez, se oponen a esa posible intervención, convencidos de que solo servirá para aumentar la confusión y el dolor. Aunque pocos se atreven a verbalizarlo, en el pequeño país norteafricano hay quien teme que la respuesta de los yihadistas sea saltar la porosa frontera, tomar algunas de las mal defendidas poblaciones del desierto y dar con ello un golpe de gracia a la frágil transición. Igualmente se opone Argelia, nación acuciada por la abrupta caída del precio del petróleo y por la incertidumbre en torno a la sucesión de su enfermo presidente, Abdelaziz Bouteflika, en la que la amenaza radical también ha florecido con fuerza en los últimos meses. Advertencias que, como en el pasado, la referida coalición internacional antiyihadista parece preferir obviar, anudada todavía a la concepción del mundo que marcó la pasada centuria, y que quizá se debería pensar en enterrar.