Aplaudir al dictador (1): Libia

En 1991, el prestigioso diario “The New York Times”, publicaba una noticia que solo 16 años después comienza a cobrar su sentido completo. Citando fuentes propias, el rotativo revelaba que “350 soldados libios exiliados están siendo entrenados por oficiales de los Servicios de Inteligencia estadounidenses en técnicas de guerra”. Trasladados por la CIA a territorio norteamericano desde un país de África oriental (Kenia), el objetivo era -según la publicación- formarlos “para que cumplieran con el ansiado deseo de la Administración Reagan” de derrocar la dictadura de Muamar al Gadafi. Al frente de ellos descollaba la ambiciosa figura de un oscuro e intrigante militar: el general Jalifa Hafter, uno de los miembros de la cúpula golpista que en 1969 derrocó la monarquía de Idriss II y aupó al poder al entonces jovencísimo y ya carismático coronel.

Hafter no era un oficial cualquiera. Nacido en 1943 en el seno de una influyente tribu del este del país, había sido uno de los colaboradores más estrechos del excéntrico líder libio. Goedkoop Air Max 2016 Schoenen Acostumbrado a maniobrar con ladina destreza tanto en el campo de batalla como en los despachos, en 1973 había sido agraciado con la jefatura de las Fuerzas Armadas y por extensión con el control de la guerra con Chad, que debía servirle para adornar su pechera y acrecentar su gloria, pero que a la postre devino en su tumba militar y política.

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  • nike tn requin Incapaz de hacer valer su mayor potencia bélica, en 1987 fue capturado por las tropas chadianas junto a 600 de sus hombres.

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  • Gadafi jamás quiso reconocer la derrota y optó por abandonarlo a su suerte. Algunos cronistas argumentan que, en realidad, el tirano libio aprovechó la oportunidad para deshacerse de un militar entonces tan prestigioso como ambicioso, al que observaba como una creciente amenaza. Fueran ciertas o no esas supuestas aspiraciones de Hafter, lo cierto es que la Administración Reagan optó sacar beneficio de la situación y autorizar el plan trazado por la CIA. Asics Gel Nimbus 18 Dames Nike Air Max 90 Donna Fjallraven Kanken Mini De Niamey los cautivos libios viajaron a Zaire, donde 300 de ellos prefirieron regresar a su país. El resto fue trasladado a Kenia, donde fueron embarcados en un avión militar del Pentágono rumbo a América. A su jefe se le concedió la nacionalidad norteamericana y una casa en Virginia, muy cerca del cuartel general de los servicios de Inteligencia en Langley. En 1996, un informe del Servicio de Investigaciones del Congreso confirmaba que el general rebelde encabezaba “un Ejército para entrar en Libia” que se instruía en EEUU.

    El nombre de Hafter no volvió a la primera página de la actualidad hasta abril de 2011, apenas tres meses después de que, en el ardor de las llamadas “primaveras árabes”, prendiera en Bengazi el alzamiento rebelde que finalmente acabaría con cuatro décadas de dictadura gadafista. adidas gazelle adidas yeezy boost 350 v2 męskie En un prolijo artículo publicado por la revista Business Insider, el periodista Ross Buker se preguntaba si el intrigante militar no era en realidad el hombre de la CIA en Libia y lo comparaba con Ahmad Chalabi, el trapisondista político iraquí que la Inteligencia norteamericana financió, entrenó y trasladó a Irak en 2003 junto a cientos de hombres armados para gestionar el país tras el derrocamiento de Sadam Husein, y que fracasó en su intento. Hafter y sus hombres habían volado ya desde EEUU a la frontera entre Libia y Egipto, y el senador demócrata por Ohio, Dennis Kucinich, se preguntaba también si la decisión de la Casa Blanca de promover y sumarse a la intervención militar de la OTAN en Libia respondía al deseo declarado de proteger a la población civil y salvaguardar los derechos humanos, o escondía en realidad un objetivo oculto que viajaba en el petate del anciano general. Nike Air Max 2016 Heren “¿Cómo de espontánea ha sido esa revuelta?”, se preguntaba retóricamente el político. Fjallraven Kanken OccasionEl nuevo líder de la oposición militar viajó a Libia hace dos semanas, aparentemente casi al mismo tiempo que el presidente firmaba la orden de operaciones… air max damskie ¿El nuevo líder vivió las dos últimas décadas en Libia? No. Maglia Jeff Teague En un barrio en Virginia, donde no tenía medios visibles de vida.

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  • Su nombre, coronel Jalifa Hafter. mochilas kanken baratas Uno se pregunta cuándo planeó el viaje…. y quién es su agencia de viajes”, argumentaba.

    Cinco años después, el general sublevado se proyecta como el principal escollo para la paz en Libia, y como uno de los peones que probablemente contribuirán a decidir si el país se hunde aún más en el caos que actualmente sufre, o logra iniciar el largo y proceloso camino hacia la normalización política. Joe Montana Jerseys Jefe del llamado Ejército regular libio, vinculado al Parlamento en Tobruk -reconocido por la comunidad internacional-, en mayo de 2014 lanzó una gran ofensiva contra las tropas afines al entonces gobierno rebelde en Trípoli en la ciudad de Bengazi que en dos años ha causado cientos de muertos y miles de desplazados internos. Conocida como “Operación Dignidad” -y apoyada por Arabia Saudí y Egipto-, en este tiempo solo ha servido para ahondar la división política entre los poderes rivales de Tobruk y Trípoli, envenenar el proceso de diálogo impuesto por la ONU y abrir las puertas de la urbe a los comandos yihadistas, ahora atrincherados en algunos de sus barrios. bestellen schoenen nike air max 2016 goedkoop Factor clave en la guerra que desangra el país, es también un obstáculo político esencial. Nike Air Max pas chers El pasado 18 de abril diputados de su cuerda volvieron a boicotear la sesión en el Parlamento de Tobruk que debía votar la confianza del llamado gobierno de unidad nacional, nombrado a principios de este año por el Consejo Presidencial designado por la ONU. La razón, que el proceso incluye también una reforma constitucional (artículo 8) que exige el cese de todo cargo político o militar ejercido con anterioridad a diciembre de 2015, fecha en la que parte de los Parlamentos rivales de Trípoli y Tobruk firmaron en Sjirat (Marruecos) el llamado “Acuerdo Nacional Libio” de reconciliación. Asics Aoldes Un eventual sí de la Cámara obligaría a Hafter a abandonar el mando del Ejército y dejaría su improbable reelección en manos del actual ministro de Defensa en el gobierno de unidad nacional, Al-Mahdi Al-Barghathi, al que se vincula con los líderes milicianos y señores de la guerra contrarios al taimado general. Días antes de la fallida sesión de confianza, Saqir Al-Jroushi, uno de los oficiales que componen el Estado Mayor de Hafter, amenazó con arrestar a Al-Barghathi tras acusarle de traición por reunirse con ministros y militares extranjeros “sin el permiso del jefe de las Fuerzas Armadas”. “Hafter está en conflicto con la ONU, pero aún mantiene el apoyo económico y militar de Al Sisi y la monarquía saudí”, que le suministran las armas, explica una fuente árabe de Inteligencia. nike air max bambini lunette de soleil ray ban pas cher También de gran parte de la CIA, aquella que siempre ha apostado por sostener militares autoritarios en el poder. billig nike air max 2016Pocos creen que, pese a haber quedado arrinconado en el proceso que ahora aplaude con entusiasmo la UE, el general haya escrito su último capítulo”, agrega, por su parte, un diplomático en la zona sobre un pulso político-militar que amenaza con fragmentar aún más amplia división que corroe al país norteafricano.

    Más allá de las evidentes diferencias de contexto, la situación actual en Libia se asemeja mucho a la que vivió Irak en los días en los que la opción Chalabi se desplomaba y las diversas corrientes políticas estadounidenses luchaban por imponer sus improvisadas y pancistas estrategias. En aquel tiempo, animadas por la declaración de George W. Bush, de que la misión estaba cumplida, las agencias de la ONU y las embajadas extranjeras comenzaron a desembarcar en Bagdad, a reabrir sus puertas y a retomar sus negocios como si la ocupación y la guerra -con sus múltiples cuentas pendientes- jamas hubieran ocurrido. Nike Air Max Thea Dames Recuerdo aquellos días en que un gobierno títere iraquí, movido por el procónsul norteamericano Paul Bremer desde la acorazada “zona verde”, asumía poco a poco las funciones de gobierno en un ambiente de euforia y autocomplacencia occidental mientras desmantelaba el esqueleto de la dictadura baazista de Sadam Husein, incluido su poderoso Ejército. Apenas fue una corta fantasía. El 19 de agosto de 2003, un atentado con camión-bomba segaba la vida del enviado especial de la ONU a Bagdad, Sergio Vieria de Mello, y destruía la sede de Naciones Unidas a la que los corresponsales que en aquellos tiempos trabajábamos en la capital iraquí íbamos con frecuencia a comer. Nike Air Max 2017 Heren blauw Dos semanas antes, los movimientos yihadistas -entonces aún de resistencia- habían perpetrado una ataque similar en la embajada de Jordania. nike cortez 90s Garrett Richards Jersey Mochilas Kanken Classic Irak, invadido e intervenido por potencias occidentales, se deslizaba hacia el desgobierno y el enfrentamiento sectario en el que más de una década después sigue enfangado, y del que han salido monstruos como el Estado Islámico que ahora pervierte el Islam, mata musulmanes inocentes y atormenta a Occidente.

    En el Trípoli actual, un gobierno impuesto y tutelado por la ONU trata desde hace un mes con apropiarse del poder apoyado por las naciones europeas, dispuestas a reabrir sus embajadas y retomar sus negocios pese a que ese Ejecutivo carece de legitimidad, disfruta de tantos enemigos como frágiles apoyos locales, y de que la situación de seguridad es cuando menos confusa. Canotta NBA En la sombra, decenas de milicias mantienen los arsenales repletos de armas y municiones y venden su fidelidad al mejor postor, mientras el Parlamento expulsado, considerado rebelde, redefine su estrategia. En la parte este del país, Hafter conserva sus apoyos y chantajea al gobierno en Trípoli en busca de mantener y ampliar su poder, pese al rechazo de la mayor parte de las milicias. Y en Derna, Sirte, y otras pequeñas poblaciones de la costa mediterránea, los grupos yihadistas parecen prepararse para nueva ofensiva estival, con los vastos recursos petroleros del país como principal anhelo. Todavía asentados en el vecino -y también inestable- Túnez, muchos de los libios que en 2011 huyeron de la dictadura y del alzamiento rebelde apoyado por la OTAN se obligan aún a estrangular sus ansias de volver: conceden margen al tiempo, aguantan y rezan, con la esperanza de que “nos dejen a los libios elegir nuestro futuro“, y el deseo de que el paralelismo iraquí y la vieja historia intrvencionista y colonial que presidió el siglo XX -obsoleta y dañina- no se repitan.

    Libia: la intervención militar que viene

    En marzo de 2011, y en plena efervescencia de las ahora fracasadas “primaveras árabes”, las potencias internacionales sumaron una más a la lista de decisiones discutibles que han adoptado en Oriente Medio y el norte de África a lo largo del fatídico siglo XX. Goedkoop Nike Schoenen 2017 Asido a una obsoleta geopolítica que ha causado cientos de miles de muertes, el Consejo de Seguridad de ONU emitió la pertinente resolución “Ad Hoc” y la OTAN se apresuró a bombardear Libia con la excusa de proteger a los civiles. El alzamiento contra la dictadura de Muamar al Gadafi perdía fuelle y las tropas del excéntrico líder, mejor pertrechadas, recuperaban terreno y amenazaban con reconquistar la ciudad de Bengazi, capital de la histórica provincia de la Cireanaica y simbólico bastión de los rebeldes. new balance 574 femme rouge La intervención militar aliada, liderada por cazabombarderos Rafale franceses, fragatas de la Marina británica y los buques de asalto anfibio estadounidenses USS Kearsarge y USS Ponce, contribuyó a cambiar el signo de la incipiente guerra civil libia. Iniciado el mes de agosto, la amalgama de grupos rebeldes ponía cerco a Trípoli, que caería apenas dos semanas después. Madison Bumgarner Authentic Jersey Acorralado, abandonado y traicionado, el tirano huyó a Sirte, su ciudad natal, donde moriría el 20 de octubre de ese año, vejado y linchado por una turbamulta ciega de entusiasmo e ira.

    Cinco años después, Libia es un estado fallido, sumido en el caos y la guerra fratricida, donde un fusil vale más que una vida y el futuro es un lujo en el que casi nadie confía. La muerte se ha adueñado del desierto, las balas silban cada amanecer en las calles, tristes y vacías, y el lamento de miles de ciudadanos subsaharianos, víctimas de la guerra, el hambre, la desesperanza y la avaricia de los traficantes de personas, inunda la costa y resuena como un eco desgarrador en la sorda Europa. asics buty męskie Un inmenso almudín de armas teñido de sangre malbaratada en el que dos gobiernos igualmente deslegitimados luchan por prevalecer con la ayuda de estraperlistas de todo pelaje, líderes tribales devenidos en señores de la guerra, directivos ventajistas al servicio de multinacionales petroleras y comisionistas disfrazados de asesores extranjeros. Uno, calificado de rebelde y pro islamista, en Trípoli; y otro, considerado legítimo por la comunidad internacional -aunque carece de base legal desde el pasado 20 de octubre- en Tobruk. Enfrentados sobre el terreno, ambos están enmarañados desde hace más de un año en un trabado proceso de diálogo forzado y tutelado por la ONU que apenas ha servido para profundizar aún más la brecha que separa sus ambiciones. El objetivo declarado es consensuar un Ejecutivo de unidad nacional que colme el vacío de poder que gota a gota llenan, cada día, los grupos yihadistas que crecen en el país. asics gel kinsei 4 cena Sin embargo, la ristra de informaciones y sucesos acaecidos en las últimas semanas inducen a pensar que el fin último es allanar el terreno para una nueva (e interesada) intervención militar extranjera.

    Pese a que oficialmente lo nieguen, Londres tiene militares y asesores en Misrata desde hace meses. Nike Max UK Taylor Martinez College Jerseys También los estadounidenses y los italianos han enviado gente son el terreno”, comentaba recientemente un colega durante una agradable cena en Argel. “Muchos de ellos, en particular los norteamericanos, son mercenarios, trabajadores de compañías privadas de Seguridad que entrenan a milicias locales”, comentaba otro de ellos. nike air max La táctica que se persigue es antigua, y ya se puso en marcha en Siria antes de que las tropas rusas intervinieran para salvar al sátrapa Bachar al Asad, y por extensión sus vastos intereses en la zona. Ensamblar primero una fuerza terrestre local que ofrezca carne de cañón y limite la injerencia extranjera a bombardeos aéreos y marítimos, sin el engorroso trago que suponen los muertos propios de cara a la exigente opinión pública. New Balance 574 Pas Cher En Siria e Irak ese trabajo sucio lo han desempeñado con esplendor (también interesado) las tropas kurdas y algunos grupos de oposición, tanto laica como islamista. New Balance 446 mujer NMD Adidas Dames En Libia se busca desde hace varios meses un entendimiento entre las milicias afines al gobierno en Trípoli, congregadas en torno a la plataforma “Fajr Lybia” (Amanecer Libia), las katibas de la ciudad de Misrata, una de las más efectivas del país, los mesnaderos del señor de la guerra Ibrahim Yidran, que defienden las instalaciones petroleras, y el antiguo Ejército regular libio, ahora leal al Ejecutivo en Tobruk. buy albion gold Iniciada la segunda semana de febrero de 2016, el principal escollo es aún el controvertido general Jalifa Hafter, un antiguo miembro de la cúpula militar que en 1969 aupó al poder a Muamar al Gadafi y que en la década de los Ochenta se convirtió en uno de sus principales opositores en el exilio. Women Air Jordan 6 Refugiado durante años en una mansión cercana a la sede de la CIA en Langley, el militar, de 73 años, regresó al país en 2011, escasas semanas después de que estallara la revuelta contra su antiguo patrón. Maglie Atlanta Hawks Fjällräven Kånken Mini Apoyado financiera y militarmente por Arabia Saudí y otras monarquías de la península Arábiga, cruzó entonces la frontera con Egipto y maniobró hasta ser designado el pasado año jefe de las antiguas Fuerzas Armadas gadafistas, leales a Tobruk. buy albion silver Meses antes, en mayo de 2014, había lanzado una infructuosa ofensiva militar contra la ciudad de Bengasi -bajo control de milicias afines a Trípoli- que ha causado el desplazamiento interno de miles de personas y solo ha servido para enconar aún más el conflicto.

    La ambición de Hafter de liderar el futuro Ejército de unidad libio -deseo al que se opone Trípoli- es igualmente una de las razones que obstaculizan el acuerdo político, que las potencias extranjeras ambicionan con desespero para avanzar en sus planes intervencionistas. Nike Air Max 2016 Heren groen albion gold También una de las causas de que la conjunción de fuerzas libias que anhela esa llamada “alianza antiyihadista” internacional no sea todavía una realidad. Chaussure Asics Gel Noosa Tri 11 Arrinconada en Siria, donde Moscú marca ahora el paso de la guerra- las potencias mundiales han tornado sus ojos al país norteafricano, ausente de los titulares de prensa durante meses. Una reciente noticia difundida por los medios mundiales más influyentes ha despertado las sospechas de que algo se cocina entre los expertos. Días atrás, la Casa Blanca aseguró que el número de combatientes del Estado Islámico había caído en Siria e Irak y por contra había aumentado peligrosamente en Libia. cheap albion gold Pero lo cierto es que el empuje del yihadismo es poderoso desde hace más de un año. Asentados en la ciudad oriental de Derna, vecina a la frontera con Egipto, no ha dejado de acaparar terreno desde que en hace exactamente doce meses la rama libia del EI plantara su bandera en el extrarradio de Sirte, ciudad asomada al Mediterráneo situada a unos 450 kilómetros al este de Trípoli, sin que ello supusiera grandes titulares. buy albion gold Desde entonces, los yihadistas han logrado asumir la mayor parte de la urbe que vio nacer y morir a Al Gadafi. Han penetrado en barrios de Bengasi, donde las tropas de Trípoli y Tobruk se desgastan mutuamente sin sentido ni beneficio. cheap albion silver Y han establecido puestos avanzados en la histórica localidad romana de Sabratha, a medio camino entre la capital y la frontera con Túnez. Envalentonadas, a finales de enero pusieron cerco a las puertos petroleros de Sidrá y Ras Lanuf, los más importantes del país -este primer envite fue frenado por las fuerzas de Yidrán. Además, han sido capaces de contaminar su nociva influencia a las naciones de la región. albion silver Nike Max UK Especialmente al frágil Túnez. Según las autoridades de este país, los autores de los dos atentados que segaron la vida de sesenta turistas extranjeros entre marzo y junio de 2015 eran jóvenes compatriotas que recibieron entrenamiento militar en Libia. A territorio libio también se ha desplazado la mayoría de los yihadistas tunecinos que han regresado a su patria tras combatir con las huestes del autoproclamado califa. Se calculan en casi medio millar. A su vera -y en muchos casos, bajo sus órdenes- combaten iraquíes, sirios, turcos, jordanos, saudíes, egipcios, argelinos, europeos, pero también libios.

    La reciente reunión de la alianza antiyihadista en Roma giró en torno a esa intervención. adidas gazelle hombre Y aunque el documento final descartó una inminente intervención, lo cierto es que se habló de que aportaría cada uno”, explica un miembro de los Servicios Secretos árabes familiarizado con el encuentro. cheap albion gold En la capital italiana convergieron la mayoría de los gobiernos que en 2011 participaron en los bombardeos de la OTAN sobre las fuerzas de Al Gadafi (incluida España), muchos de los cuales también forman parte de la cruzada en Siria. Algunos, como el propio Túnez, se oponen a esa posible intervención, convencidos de que solo servirá para aumentar la confusión y el dolor. Aunque pocos se atreven a verbalizarlo, en el pequeño país norteafricano hay quien teme que la respuesta de los yihadistas sea saltar la porosa frontera, tomar algunas de las mal defendidas poblaciones del desierto y dar con ello un golpe de gracia a la frágil transición. Igualmente se opone Argelia, nación acuciada por la abrupta caída del precio del petróleo y por la incertidumbre en torno a la sucesión de su enfermo presidente, Abdelaziz Bouteflika, en la que la amenaza radical también ha florecido con fuerza en los últimos meses. Advertencias que, como en el pasado, la referida coalición internacional antiyihadista parece preferir obviar, anudada todavía a la concepción del mundo que marcó la pasada centuria, y que quizá se debería pensar en enterrar.