La obsesión del ayatolá

En 1987, el entonces hayatoleslam Alí Jameneí (Mashad, 1939) realizó su último viaje a Estados Unidos. bestellen schoenen nike air max 2016 goedkoop Como presidente de la República Islámica, la Asamblea General de la ONU le ofrecía la oportunidad de pasear tranquilamente por Nueva York y hollar así el territorio de una nación a la que consideraba enemiga, y a la que solía atacar con enconado odio. New Balance 574 Pas Cher New Balance 1500 męskie Su discurso no defraudó. Firme en el púlpito y asido a su excelente oratoria, el mandatario enumeró con suficiencia una larga lista de agravios que en su opinión Irán sufría desde antaño -desde incluso aquellos años en los que reinaba el Sha que él mismo contribuyó a derrocar-, y culpó de los mismos a los diferentes inquilinos de la Casa Blanca, ante la mirada atónita –solo en algunos casos, cómplice- del resto de los líderes del planeta. cheap albion gold Al parecer, horas antes de iniciar su diatriba, un alto diplomático europeo le había abordado en uno de los pasillos y le había pedido que intercediera para reparar las viciadas relaciones con Washington. cheap albion gold Según reveló en público el propio Jameneí apenas un año después, su respuesta fue: “Imposible. El asunto de la ONU es una historia. He venido a las Naciones Unidas para hablarle a los pueblos del mundo, y esto no tiene nada que ver con Estados Unidos.

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  • Estados Unidos es otra historia”.

    Jameneí no era entonces aún el hombre omnipotente que es hoy. Ni siquiera había alcanzado la dignidad de ayatolá, penúltimo escalón en la jerarquía religiosa chií. New Balance 530 hombre Pero ya ejercía una enorme influencia sobre el gran ayatolá Rujolá Jomeini, el cerebro que orquestó la revolución contra el último Sha de Persia y cambió la faz de Oriente Medio, a cuyos pies se sentaba con devoción para escuchar su consejo y susurrarle el oído. Solo cuando este murió, apenas un año y medio después, se convirtió en el líder supremo de Irán, sin el prestigio y el apoyo que su maestro y predecesor concitó, aunque con una autoridad mayor. A los poderes absolutos que la Constitución iraní -artículo cuatro- otorga al “primer faqih”, Jameneí sumó el control y la lealtad incondicional de la Guardia Revolucionaria, cuerpo de elite de las Fuerzas Armadas. Fundada en 1980 y puesta bajo su tutela -Jameneí era entonces viceministro de Defensa y representante de Jomeini en el Consejo Supremo de Seguridad Nacional-, esta milicia se había desarrollado y robustecido durante la cruenta guerra fronteriza con Irak (1980-1988) hasta devenir en el relevo del Ejército nacional.

    Purgados los enemigos internos -el nuevo líder supremo contó con la inestimable colaboración de su camarada, entonces amigo y cómplice, Alí Akbar Hashemi Rafsanyaní, que como presidente del Parlamento y del Consejo encargado de elegir al nuevo faqih anuló las reticencias de la casta clerical y facilitó la remodelación de la Carta Magna-, Jameneí se sumergió en una vetusta inquietud que muy pronto devino en obsesión perenne, como muestran los numerosos discursos públicos -y privados- que ha pronunciado en sus más de dos décadas de gobierno: la convicción de que el fin último que persigue Estados Unidos es el cambio de régimen en Irán.

    El punto de partida fue el colapso de la extinta Unión Soviética, que el ayatolá aún explica como la consecuencia de un gran engaño urdido en los sofás del despacho Oval. Admirador de Victor Hugo y lector de autores como Mikhail Sholokhov y John Steinbeck – a los que suele citar para vilipendiar el capitalismo y criticar lo que denomina imperialismo norteamericano-, Jameneí ha argumentado en numerosas ocasiones que la Perestroika fue en realidad una trampa tendida desde los cuarteles de la CIA que debilitó a la URSS y propició su desintegración. Air Jordan 4 Donna A su juicio, el diálogo que emprendieron el entonces líder ruso, Mikhail Gorbachov, y su colega norteamericano, Ronald Reagan, no fue si no la recreación moderna de la táctica del caballo de Troya. Mark Herzlich Jersey La decisión del Kremlin de optar por la apertura frente a la beligerancia permitió a Washington introducir “sus agentes”, instrumentalizar el descontento popular y aprovechar las fisuras económicas para minar la solidez del Estado. “Existe un plan norteamericano muy prolijo para destruir la República Islámica”, aseguró durante una reunión con responsables militares el año 2000. kanken fjallraven “En su imaginación, reviven el plan que condujo a la caída soviética, adaptado a la naturaleza de Irán”, precisó.

    Esta fobia –palpable aún en sus discursos más recientes- se ha agudizado con el discurrir del tiempo, hasta condicionar en exceso la compleja política exterior –e interior- de la República Islámica. En las últimas semanas, Jameneí ha entreabierto, de nuevo, la puerta al optimismo al declarar que “no se opone” a un eventual diálogo con Estados Unidos. new balance 993 outlet Incluso ha autorizado al actual presidente del país, Hasan Rouhaní, a conversar vía telefónica con su homólogo estadounidense, Barack Obama, en un gesto tan inusitado como simbólico. Aunque lo ha hecho con la “boca pequeña”, de forma calculada. De momento, la puerta conduce al mismo estrecho callejón en el que se encuentran varadas las relaciones bilaterales desde que en 1980 se quebraran en mil pedazos, y en el que ya han fracasado tanteos anteriores: para poder avanzar por él y hallar una salida, la teocracia iraní exige a la Casa Blanca “abandonar su prepotencia” y tratar al pueblo persa de igual a igual; reconocer los derechos de Irán -no solo en lo referente a la controversia nuclear, si no también en su aspiración a ser reconocido como potencia regional; levantar todas las sanciones impuestas y, sobre todo, ofrecer garantías absolutas de que su postremo objetivo no es el derrocamiento del actual régimen. Condiciones todas ellas –en particular las dos últimas- casi imposibles de cumplir a corto plazo debido tanto a la presión interna en Estados Unidos como a la influencia de sus principales aliados en la zona, en particular de Arabia Saudí.

    Más allá de una hipotética –y a priori poco probable opción militar-, Jameneí ha advertido en varias ocasiones que la única amenaza para Irán reside en el eventual éxito de cualquiera de las otras tres estrategias que, en su opinión, ha maquinado Occidente: forzar el colapso interno, azuzar la revolución democrática o extremar la presión económica. asics gel lyte 5 hombre negras Para lograr las dos primeras, el líder supremo cree que Estados Unidos y sus aliados habrían recurrido a un mecanismo conocido como “doble soberanía”, una versión actual del aforismo “divide y vencerás” atribuido tanto a Julio Cesar como a Maquiavelo. En su opinión, la primera intentona fallida se produjo durante el mandato del presidente Mohamad Jatamí, adalid de un movimiento de apertura que propició el diálogo -secreto- con Washington, las concesiones en materia nuclear y cierta apertura económica y social. Aquel movimiento reformista se frustró no solo por la presión de los elementos más ultraconservadores del régimen –acérrimos partidarios de la beligerancia- y la falta de voluntad del propio Jamenei, sino también por las interferencias externas y la ambivalencia y la ausencia de coraje de la administración Clinton, en primer lugar, y de la ceguera ideológica –y política- de su sucesor, George W.

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  • Bush, en segundo. En un discurso pronunciado en 2008, Jameneí insistió en que, a su parecer, las invitaciones al diálogo deben atenderse con escepticismo ya que siempre existe la posibilidad de que oculten una celada. “Como ya se demostró” a principios de siglo -recordó en cierta ocasión-, cuando pese al deseo de compromiso mostrado por Teherán en tiempos de Jatamí, de las amables palabras dirigidas a Estados Unidos, de la cooperación en la lucha contra los Talibán y de las negociaciones para establecer un gobierno pro americano en Afganistán “el presidente Bush decidió incluir a Irán en el eje del mal”, afirmó.

    La respuesta fue fulminante. En 2005, y preocupado ante la creciente polarización en el seno del régimen, el líder supremo se avino a las tesis de los más radicales y permitió la ascensión a la presidencia de Mahmud Ahmadineyad, un miembro de la nueva generación de revolucionarios apenas conocido en el exterior, pero bragado en los vericuetos del cainita poder iraní. Curtido en la administración local, y sostenido por poderosos padrinos, el nuevo mandatario cegó la vía perforada por su predecesor e comenzó un nuevo capítulo de enfrentamiento y combate con la comunidad internacional.

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  • Recuperó el discurso más agresivo y hostil, rompió los sellos colocados por la ONU en las instalaciones nucleares y retomó con más brío y descaro el controvertido programa de enriquecimiento de uranio. New Balance 247 damskie En apenas ocho años, Irán avanzó a gran velocidad por esta senda. En 2010 anunció que era capaz de controlar el ciclo completo de la energía nuclear. Nike Air Max 2017 Heren grijs Meses después se descubrió que había multiplicado exponencialmente el número de centrifugadoras, la mayoría de última generación; y a lo largo de 2011 revelaba que había comenzado a enriquecer uranio al 19,75 por ciento, en el umbral de la proliferación. sac lancel pas cher La República Islámica se colocaba así en una nueva posición, más favorable a sus intereses: su programa nuclear dejaba de ser un farol para convertirse en lo que es hoy, una realidad turbadora difícil de revertir.

    El segundo mandato del polémico Ahmadineyad -fruto de una trampeada reelección- significó también, sin embargo, el segundo gran sobresalto para el obcecado ayatolá. La agitada campaña y el posterior proceso de votación quedaron marcados por la aparición de un nuevo movimiento pro reforma, liderado en esta ocasión por otros dos viejos miembros del sistema -el ex primer ministro Mir Husein Musaví y el clérigo y dos veces presidente del Parlamento Mehdi Karrubí- y que arraigó con fuerza entre la generación de iraníes más jóvenes.

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  • New Balance 996 męskie La burda tosquedad del pucherazo, las contradicciones en el discurso oficial de los primeros días de protestas multitudinarias y la brutal represión que siguió a las mismas -de la que no se libraron ni los dos líderes del denominado “movimiento verde”- retrotrajeron a la sociedad iraní a los tiempos en los que cayó la odiada dinastía Pahlevi. Como si de un cruel deja-vu se tratase, los gritos de “Muerte al Sha” se trocaron por “Jameneí dictador”; en los tejados volvió a resonar el revolucionario grito “Aláhu Akbar” y las calles y plazas rebosaron una vez más de indignados manifestantes.

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  • La división entre pueblo y la casta gobernante afloró de nuevo y el líder supremo recurrió otra vez a la infamia de las armas y el terror para acallar a un pueblo que exigía reforma y justicia social. buy albion silver La maquinaria de propaganda estatal retomó la teoría de la conspiración occidental, azuzó viejos fantasmas y el ayatolá entregó la gestión del país al muñidor. Emmanuel Sanders Jerseys Fortalecido, envalentonado, Ahmadineyad se le volvería poco después en su contra. Canotta Toronto Raptors Avanzaría en su programa de reformas propio e incluso retaría al primer faqih al reclamar mayores competencias para el presidente, una amenaza al poder absoluto que el propio Jameneí se ocupó de abortar. En octubre de 2011, en pleno pulso, el líder supremo recordó en público que podría eliminar la presidencia del país, si ello beneficiaba a la estabilidad del país.

    Aquel discurso -pronunciado en la simbólica localidad de Kermanshah- zanjó la polémica y condicionó el resultado de las elecciones presidenciales que se celebrarían apenas un año y medio después. goedkoop nike air max Con el asccenso de Rouhaní -considerado el guardián de los secretos del régimen, Jameneí cree ahora sellado un “amenazador” episodio que arrancó abruptamente en 1997 con la sorprendente elección de Jatamí. Fiel a la teoría de la Velayat-e Faqih (el gobierno de los clérigos), el nuevo presidente conoce a fondo las cloacas de un régimen que ha contribuido a engranar, primero desde la oposición al Sha y después desde los diferentes cargos de responsabilidad que ha desempeñado. Kopen Nike Air Max 2017 Elegido diputado en 1980, su carrera política ha estado vinculada a la diplomacia y a Defensa, terreno este último que le ha llevado ha colaborar estrechamente con Jameneí. Primero como presidente del comité de Defensa del Parlamento y después como vicecomandante par la Guerra (1983-1985), comandante del centro de operaciones de Khatam al-Anbiya -uno de los brazos de la Guardia Revolucionaria- y comandante de la Fuerza Aérea de Defensa (1986-1991). albion gold Muerto Jomeini y enmendada la Constitución, accedió a la secretaría general del remozado Consejo Supremo de Seguridad Nacional, donde ejerció, además, de representante del líder supremo. Tanto Rafsanyaní como su sucesor, Mohamad Jatamí, lo tuvieron a su vera como asesor para asuntos de defensa, e incluso fue el hombre que negoció la suspensión del programa nuclear durante el controvertido gobierno de este último. En 2005, y con la llegada de Ahmadineyad -con el que no comulgaba- dio un paso atrás y salió de la primera línea política hasta que Jameneí lo rescató para gestionar el gobierno en un tiempo de amenaza, cuchillos largos y crisis. Expertos iraníes y extranjeros coinciden en subrayar que su elección respondió, sobre todo, al deseo del líder supremo de borrar la pesadilla de la “doble soberanía”.

    Controlado el “aventurismo” político, a Jameneí parece preocuparle ahora la rápido deterioro que está sufriendo la economía nacional. New Balance 009 męskie Y parece que las culpas las reparte en dos frentes. En primer lugar, las sanciones internacionales, más agresivas y eficientes en los últimos años, (algo que jamás admitirá en público). Poseedor de las segundas reservas probadas de petróleo del mundo, y con un tesoro gasítico único bajo el lecho del golfo Pérsico, Irán ha percibido como su producción de petróleo -y sus ingresos regulares por esta vía- han descendido en los últimos meses, hasta colocarse por debajo de los dos millones de barriles de crudo diarios. La mayoría de las multinacionales extranjeras se han visto a obligadas a abandonar los nuevos proyectos -en particular el denominado “Pars”- y las que quedan -chinas e indias- están más interesadas en la importación de de los recursos energéticos que en la inversión en unas onerosas infraestructuras que se han quedado obsoletas. Fjallraven Kanken Mini

    Matthew Stafford UGA Jersey Los costes de extracción y producción son mayores y ni siquiera el comercio de contrabando los compensa. sac a dos fjallraven soldes El resto de la industria -excepto la militar- boquea igualmente, víctima de una parálisis agudizada por las dificultades de financiación interna y externa. Nike Heren Jordan 4 Sale Vetados en el sistema internacional, inversores y comerciantes se ven abocados a pagar en efectivo o a recurrir a vías alternativas alegales -muchas de ellas establecidas a la otra orilla del Pérsico, en la península Arábiga-, con el sobrecoste que ello conlleva.

    A esta coyuntura habría contribuido, igualmente, la desastrosa gestión de la administración dirigida por el denostado Ahmadinejad. buy albion gold Secundado por una camarilla de ministros elegidos más por su lealtad que por sus credenciales, el mandatario se embarcó durante el segundo mandato en una programa para la supresión de los subsidios, que terminó por destrozar la economía doméstica. albion silver Aunque sobre el papel la teoría parecía la correcta -aligerar los gastos del estado y fomentar la privatización- en la práctica supuso un empobrecimiento de una clase media acostumbrada a consumir por encima de sus posibilidades y vivir del crédito fácil que concedían los bancos. air max pas cher En apenas unos meses, la gasolina quintuplicó su precio. Los ciudadanos comenzaron a toparse con recibos escandalosos de la luz y los precios básicos de los alimentos escalaron. La libra iraní se desplomó y el poder adquisitivo descendió en torno a un veinte por ciento. El impacto fue igualmente psicológico. En 1979, nada más poner pie en tierra tas más de dos décadas de exilio, Jomeini recordó a sus compatriotas que flotaban en un mar de petróleo y les prometió que jamás volverían a pagar por la gasolina. Cheap Nike Trainers UK En un intento por reconducir la situación, el propio Jameneí -a instancia de sus asesores- bautizó 2011 como el año de la autarquía. Pero pronto se descubrió que la fatal combinación de mala gestión y sanciones más incisivas había asestado un golpe fatal a la economía nacional (y a la cohesión del régimen), aunque meses antes el propio líder supremo aún insistiese en defender en público que el origen de todo era una conspiración occidental, sin ánimo alguno de autocrítica. “Quieren destruir la Revolución. Jordan Reed Redskins Jerseys Y uno de los instrumentos más importantes que han utilizado son esas sanciones económicas. Dicen que no atacan al pueblo iraní, pero mienten. El único objetivo de esas sanciones es arrodillar a la nación iraní. buy albion gold Quieren que el pueblo exhausto culpe a nuestras políticas. Así nos presionan”, afirmó.

    “Jamenei ha olfateado el peligro y ha pedido al nuevo gobierno que arregle la situación. Y Rouhaní ha entendido que el mejor medio para hacer frente al desgaste que producen las sanciones es una suerte de acercamiento, como ocurrió en tiempos de Jatamí, pero con las lecciones aprendidas”, explica Javad, analista iraní que prefiere no revelar su apellido. Antiguo profesor de universidad, investigador e historiador, cree que el líder supremo ha dado luz verde a una negociación seria sobre el programa nuclear porque confía en el nuevo presidente, al que conoce desde sus primeros años de estudiante en Qom, y con el que ha compartió tanto la lucha contra el Sha como la construcción del actual régimen. “Pero seamos realistas, el objetivo no va más allá de reducir la actual presión, al menos de momento”, reitera. Y utiliza para ello las bazas adquiridas en los últimos tiempos. cheap albion silver En el terreno nuclear, el régimen parece haber llegado a un nivel de desarrollo tal que puede hacer concesiones sin que se resienta su capacidad atómica, y de amenaza. Estados Unidos es otra historia, como dijo el propio Jameneí en su postrera visita a Nueva York, hace ahora 26 años. Sacramento Kings “Hay buenas señales, como la posibilidad de que Irán sea incluida en el proceso de paz de Siria”, afirma Javad antes de insistir en que la última palabra la tiene siempre el líder supremo y de recordar que la historia ha demostrado que el obsesionado ayatolá es un hombre tan ladino como poco fiable. new balance 574 femme bleu marine

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  • Chaussures Nike “Es un proceso tan complejo, como sencillo de arreglar. Todo apunta a que se eternizará todo lo que dure Jameneí en el poder, pero que nadie descarte sorpresas… de cualquier tipo”, apostilla.